CALLE LUIS CARMONA | MI ILUSTRE VECINO | LUIS MUÑIZ FERNÁNDEZ. UNA HISTORIA DE SUPERACIÓN
«La gente debería ser más consciente de lo que es un perro-guía»
Uno más . Luis trabaja, se divierte, tiene aficiones... Ser invidente no le ha restado fuerzas para vivir como una persona más. Las nuevas tecnologías son parte de su trabajo y Luis Carmona, en el centro de León, su calle.
Su historia es una historia con letras mayúsculas. Una historia de superación y digna de ser contada. Luis Muñiz Fernández (Sevilla, 1983) es invidente, pero cada día le echa un pulso a la vida. Con Argo, su perro-guía, recorre la ciudad, especialmente la calle Luis Carmona, donde está su casa y desarrolla buena parte de su vida diaria.
«Un día cualquiera en mi vida -explica-, podría asemejarse al de muchas personas que no conviven con una discapacidad, y es que, como muchos otros, trabajo, me ocupo de las tareas domésticas, comparto mi vida con una persona, disfruto de muchos momentos con mis amigos y familiares y tengo multitud de actividades, como la lectura, los deportes, el cine o la informática», dice.
Luis trabaja con las nuevas tecnologías. Gestiona a través de Internet cursos de todo tipo: desde ofimática a prevención de riesgos laborales, protección de datos... «Aunque soy invidente, desarrollo mi labor profesional en el ámbito de la formación On-line, gracias a Prodafor y a Rocío Valladares, que desde el primer momento confió en mí, aspecto que he de agradecer porque muchas otras entidades, al conocer mi discapacidad, dejaron de lado mi formación y ganas de trabajar y me cerraron todas las puertas», añade.
Prodafor es precisamente una de las empresas que incluye en su recorrido por Luis Carmona, junto a un supermercado de El Árbol, la cafetería La Ova y la propia delegación de la Once. «En el ámbito doméstico y personal he de decir que he adquirido la autonomía para poder vivir solo, aunque como indicaba al principio, puedo presumir de compartir cada día de mi vida con una persona excepcional. Por supuesto, no puedo dejar de agradecer a la Once todo esto, ya que desde que era un niño, siempre me aportó los profesionales y las herramientas necesarias para poder estudiar, trabajar y aprender a vivir como persona ciega en definitiva». Y es que, añade, la Once puso y pone a disposición de sus afiliados profesionales que les enseñan desde cómo desplazarse por una ciudad, usar los transportes públicos, cocinar, hasta el uso de las nuevas tecnologías o acceso a dispositivos específicos para cubrir determinadas necesidades de la vida diaria como, por ejemplo, lectores de billetes, termómetros y relojes parlantes.
La zona de Luis Carmona, donde vive y donde está la sede de la Once en León, es, en su opinión, «bastante accesible», aunque también deja claro: «Me gustaría resaltar la excesiva velocidad a la que conducen muchas personas, que a veces dificulta mucho el frenar cuando se aproximan a un paso de peatones, el caso omiso que en muchas ocasiones se hace a éstos y la mala costumbre que muchos ciudadanos tienen de llamar la atención de los perros guía mientras trabajan, poniendo de ese modo en riesgo nuestra integridad física». Pese a estar satisfecho, Luis no duda en hacer una propuesta: «Debería existir una mayor concienciación acerca del derecho de acceso de un perro guía a cafeterías, taxis, pequeños comercios etc, aspecto éste regulado por ley». Luis tiene toda la razón.