Repsol reactiva el surtidor de Padre Isla mientras pleitea por Sáenz de Miera
La compañía sigue sin desmantelar la gasolinera pendiente de la nueva concesión.
Interior del espacio público cedido en su día a Repsol para instalar un surtidor en Sáenz de Miera.
Diez años después y pese a varias corporaciones y alcaldes de distinto signo político, Repsol y el Ayuntamiento de León mantienen su pulso por el fallido traslado del surtidor de Padre Isla a un solar de Sáenz de Miera, donde desde hace tiempo crecen los árboles. La compañía de productos petrolíferos ha redoblado en los últimos meses su actividad en el expendedor de gasoil de la céntrica avenida, con trabajadores mañana y tarde, después de que su actividad se hubiera ido reduciendo al mínimo en los últimos años hasta abrir sólo las tardes de los jueves. Una estrategia que intenta no dar ningún argumento nuevo al Ayuntamiento en su batalla en los tribunales.
El litigio entre ambas partes se mantiene sin posibilidad de acuerdo. La historia comenzó con buenas palabras, después de que el Ayuntamiento planteara sacar del casco urbano todas las gasolineras, pero sigue sin solución, a la vista de los hechos, ya que no sólo se mantiene en funcionamiento el surtidor de Padre Isla sino también la gasolinera de San Francisco. Al margen del conflicto, se encuentra también la gasolinera de Eras de Renueva.
El fallido desmantelamiento del surtidor de Padre Isla tuvo su arranque el 7 de junio de 2002, cuando se aprobó en Pleno el contrato de concesión de dominio público en Sáenz de Miera a Repsol a cambio de que desmantelara y pagara la obra para retirar el surtidor de Padre Isla. En mayo de 2003 se le concedió la licencia de obra y de actividad para la «ejecución de una unidad de suministro de combustible para vehículos de automoción», Sin embargo, en marzo de 2004, un informe de la Inspección Urbanística Municipal constató que «la gasolinera continúa instalada en el mismo emplazamiento, abierta y situación de actividad», por lo que se inició un expediente para romper el acuerdo por «incumplimiento grave». «Curiosamente -añadía el expediente- Repsol presentó la solicitud de obra para desmantelar el surtidor de Padre Isla dos días después» de la visita de los inspectores, esto es, «ocho meses después de que tuviera que haber desmantelado la instalación», conforme al pliego firmado entre ambas partes.
Además, y a la vista de los incumplimientos, el Ayuntamiento inició en mayo de 2004 un expediente de desafección del espacio a pie de calle y subterráneo que ocupaba el surtidor de Padre Isla, que valoró en 468.987 euros y que, según se aprobó, debía pasar a destinarse a aparcamiento. El pulso entre ambas partes tiene dos frentes. Por un lado, el interés de la compañía por abrir una gasolinera mucho más grande, y mejor en la salida de Sáenz de Miera, aunque ya no sea en la misma ubicación, teniendo en cuenta el creciente tráfico de entrada y salida por la puesta en servicio del Acceso Sur, como lo prueba el rápido avance comercial de una zona próxima a Mercaleón. Por otro, el objetivo del Ayuntamiento de zanjar el conflicto.