Banco de ahorro lleno de libros

Los colegios leoneses promueven el sistema de intercambio y reutilización de libros de texto para permitir un ahorro antes imposible para las familias.

Libros de texto en un lineal de un centro comercial.

Publicado por
L. urdiales | redacción
León

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En plena fase de recortes ayudas para la adquisición de libros de texto, tan lejos de la gratuidad como de la utopía, el ámbito del banco de libros de texto se asoma como una tabla de salvación para la cada vez más apurada situación económica que padecen las familias leonesas. Banco de libros que comienza en la opción de ahorro y se viste de oficialidad bajo el amparo del epígrafe administrativo de reutilización escolar de libros de texto en educación obligatoria; Releo, de ahora en adelante, encauza en papel oficial la posibilidad de reciclar libros de texto en el próximo curso.

En eso están ya inmersos distintos colegios leoneses en los que a través de la asociación de madres y padres de alumnos se va a proceder a dar más vida de un año escolar a los libros que usados este año darán cobertura escolar a una nueva hornada de alumnos. El ciclo tiene ida y vuelta; es decir, que las familias pueden donar y recibir libros, a excepción en algunos casos del material correspondiente a los cursos de primero y segundo de primaria. Las propuestas para nutrir ese banco de libros, en régimen de préstamo, están siempre condicionadas a que se acepten para el curso académico siguiente.

Existen de igual forma en los colegios que forman parte del programa Releo, o banco de libros, las solicitudes de participación vinculadas a cada alumno, en las que se relacionarán los libros que se donan y el listado de libros que se solicitan. Se prevé que a lo largo de esta misma semana se lleven a cabo las donaciones de material, para dar soporte a un reparto que se decidirá en virtud de las necesidades económicas que acrediten los aspirantes. Existen salvedades en las que también se prioriza la recepción entre las familias que aporten libros al banco. Los plazos fijados por los organizadores de este sistema de intercambio que aliviará del vía crucis económico que cada año afrontan las familias ante la gcarestía del género de libros de texto localizan a lo largo de la primera semana de julio el proceso de adjudicación.

En la letra pequeña del reglamento que oficializa Releo, la Junta recuerda que el banco de libros se puede enriquecer además con la donación de editoriales u otras entidades. Y así, quedarán a disposición del centro educativo que podrá destinarlos al uso del alumnado en los cursos sucesivos.

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