Diario de León

cuatro horas de vértigo

En plena Reserva de la Biosfera del Alto Bernesga existe la posibilidad de disfrutar de un verano en contacto con la naturaleza más salvaje. La propuesta es escalar las rocas y hacer rápel en uno de los paisajes más privilegiados de la provincia leonesa, una experiencia extraordinaria.

secundino pérez

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León

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Lo escondido y recogido del entorno presidido por Las tres Marías, como se conoce popularmente a las tres grandes cumbres que coronan el valle de Arbas, evocan una sensación extraña, como que el tiempo se hubiera detenido, dejando a los visitantes como testigos de excepción de la grandeza de la naturaleza más salvaje.

Cualquiera tiene la oportunidad de disfrutar de este idílico lugar con la larga lista de actividade que propone Naturocio desde el albergue de Cubillas de Arbas. Los huéspedes pueden refrescarse dando un paseo en piragua por el pantano o descendiendo el río Luna. Si prefieren actividades en seco y conocer más a fondo la montaña tienen la posibilidad de elegir entre cursos de iniciación a el senderismo, la escalada o el rápel. Ésta última es la opción elegida para este reportaje..

Guillermo Flor Laguna es director del albergue, cuenta con más de 20 años de experiencia en la escalada y él será quien acompañe a los visitantes durante toda la actividad.

A poco más de diez minutos de las instalaciones se encuentra la primera roca de escalada. Es un saliente en medio del valle que, aunque no parezca muy grande a primera vista, impresiona al verlo desde la cumbre. Tras ascender a la roca por su cara trasera sin demasiada dificultad llegamos a lo más alto. Comienza la preparación.

En primer lugar nos colocamos el arnés y el casco, pese a que el lugar aún no es demasiado escarpado. Guillermo comenta que la gran mayoría de los accidentes en la montaña no se producen durante la propia actividad, sino durante su preparación, «cuando parece que no existe el riesgo y la gente suele relajarse».

Tras explicar el funcionamiento de los utensilios y la posición ideal para escalar y rapelar, descendemos por un camino para después iniciar el ascenso, esta vez escalando, por la cara frontal de una roca de unos siete metros. Resulta difícil encontrar el mejor saliente para colocar los puntos de apoyo, pero tras dos ascensiones parece convertirse en un movimiento mecánico.

La siguiente actividad es el rápel, que se realiza en la misma roca que la escalada, pero esta vez utilizando la otra cara, completamente vertical y sin apenas salientes. Guillermo explica que, para acercarse a la posición ideal, se deben mantener los dos pies en contacto permanente con la pared y las manos sueltas, lo que resulta complicado al principio.

Después de tres descensos en poco más de una hora comienza a esconderse el sol tras las montañas y empieza a sentirse el frío. Es el momento de recoger las cuerdas y volver al albergue. Al llegar, los gritos de decenas de niños rompen el silencio del valle. La jornada en la montaña ha terminado.

El verano da esta oportunidad de disfrutar de gran cantidad de actividades que permiten aprovechar al máximo todas las posibilidades que brinda la provincia leonesa a través de este tipo de empresas de turismo activo, desde hacer espeleología en las Cuevas de Valporquero hasta sobrevolar los campos en globo.

El centro de actividades se encuentra a 65 kilómetros de León, en el albergue de Cubillas de Arbás, un emplazamiento privilegiado situado en plena cordillera cantábrica. El valle, de origen glaciar, y declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2005 ofrece las condiciones idóneas para disfrutar de todo lo relacionado con la aventura y estar en contacto con una de las zonas más vírgenes de la montaña leonesa.

d. soto

leonalsol@diariodeleon.es

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