LEÓN YA CELEBRA SAN FROILÁN. FORO U OFERTA
Tablas sin tarjeta roja
La afición al fútbol del representante municipal fue argumento para el Cabildo en una discusión sin vencedores ni vencidos.

El representante del Cabildo, mostrando las tarjetas.
Un año más el Cabildo de la Catedral de León recibió ayer al pueblo para el tradicional acto del Foro u Oferta. En esta celebración, el representante del Ayuntamiento fue el concejal de Juventud, Miguel Alonso, encargado de mantener el eterno debate con el Cabildo de la Catedral, Primo Lucio Panera, sobre si el agradecimiento de León por la intercesión de la Virgen en la batalla de Clavijo, para abolir el tributo de las 100 doncellas, es voluntario u obligatorio.
Durante los más de cuarenta minutos que duró la discusión entre el concejal y el Cabildo, el síndico, reivindicó la voluntad del pueblo leonés poniendo como ejemplo la figura de Elvira, una joven que se cortó una de sus extremidades para no ser entregada como tributo a los moros. De esta forma remarcó la importancia de que las mujeres de León «no hicieron esto para acabar en un foro».
Acto seguido sustituyó su bastón de edil por una espada con la que replicó al capitular que «no se asuste usted por la espada, tengo razones más poderosas que una simple espada».
«Además de concejal soy árbitro de fútbol, la misma sensación de autoridad que usted tiene cuando da los sermones la tengo yo cuando saco las tarjetas, y cuando tienes poder es dificil apearse del burro», recriminó el representante del pueblo al Cabildo. Posteriormente, después de hacer gala de esta autoridad, el edil le sacó una tarjeta amarilla al capitular a quien avisó de que «el año que viene vengo con la roja».
«Se le da muy mal lo de la espada, dedíquese a las tarjetas en los partidos de fútbol y que nunca pasen de tres o cuatro, la espada no le va ni en la mano», le objetó Primo Lucio, que seguidamente defendió la involuntariedad del pueblo para acudir a este acto, «los archivos catedralicios y del Ayuntamiento de León hablan siempre, siempre, de una obligación, de un foro, no de una simple dádiva. No es leyenda, en sus archivos lo tienen». Como respuesta a la tarjeta amarilla, el Cabildo también extrajo dos tarjetas de su sotana, una amarilla y otra roja, que regaló a Miguel Alonso.
Al finalizar el acto, el concejal de Juventud, quiso también obsequiar a Primo Lucio con un silbato «por si alguien se queda dormido en sus sermones».