El soterramiento por Azorín planeado por San Andrés se cifra en 35 millones
El proyecto se ejecutaría con excavación abierta, muros pantalla y una losa.

El trazado ferroviario iría bajo tierra por Azorín.
La alternativa planteada por San Andrés del Rabanedo para desbloquear la integración ferroviaria del AVE en el municipio ya tiene una primera cuenta. Una factura de 35 millones de euros que se grapa al proyecto que el equipo de gobierno trasladó a finales del pasado año al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). La vuelta al trazado que tuvo el tren hasta los años 50, pero bajo tierra. Un trazado de 1,1 kilómetros que acortaría por la calle Azorín, según los planos trasladados al Ministerio de Fomento, y que ayudaría a rebajar de manera considerable el coste, según el argumentario que defienden desde el consistorio del alfoz para intentar que el Ministerio de Fomento no restrinja la actuación tan sólo a los 450 metros que propone León: desde el entorno de la estación provisional hasta superar el paso a nivel del Crucero, antes del cruce con la calle La Luz. La opción, que ya se contempló en el primer proyecto del 2003 liderado por Francisco Álvarez Cascos como ministro, que dejaría al área metropolitana con las vías por medio y sin ningún beneficio urbanísticos.
La cuenta, que tiene que ser refrendada por Adif con un estudio propio elaborado por sus técnicos, se asienta sobre los cálculos de coste que tendría la excavación de los terrenos y la colocación de los elementos constructivos. Unos trabajos en los que no serían necesarias las técnicas de soterramiento que se habían dispuesto en el anterior proyecto, sino que pasaría por hacer un vaciado de la calle, construir la plataforma con doble vía, ejecutar dos muros pantalla a ambos lados para garantizar el aislamiento de los edificios y colocar una losa de cierre, antes de volver a reurbanizar la calle como está ahora. Una técnica similar a la que se utilizó para la construcción del aparcamiento subterráneo de Ordoño II, pero aplicada al servicio ferroviario, según plantean los promotores de la idea.
La alternativa auspiciada por el consistorio de San Andrés sustenta su validez en que, junto a la rebaja de la factura, se conseguiría eliminar los pasos elevados de la zona del Lidl y de Azorín, además de que desaparecería de la superficie las vías en las zonas de Paraíso Cantinas y La Sal, ahora partidas a la mitad. El objetivo que se logra al hacer que el trazado del tren se desviase justo después de superar el antiguo paso a nivel del Crucero. El camino por el que iría soterrado hasta después de rebasar el paso superior que conduce al edificio consistorial. Las únicas vías que sería necesario conservar, según defienden desde San Andrés ante el Adif, al proponer que se eliminen las que van por Orozco y que los tráficos hacia Galicia salgan marcha atrás hasta el Enlace Sur, como ya sucede en la actualidad.