León brilla con su oferta única ante el mercado más ‘top’
Los alimentos genuinos de la provincia destacan ante los expertos profesionales.

Empresas leonesas en uno de los frontales del espacio Tierra de Sabor en el Salón Gourmets.
Abrió sus puertas el Salón de Gourmets y volvió el jamón a Madrid. Y junto a ese vuelve el jamón, también lo hizo el buen tiempo. Y en el recinto ferial Ifema, en los pabellones 2 y 4, se volvió a extender el mantel imaginario de las delicatesen y las cosas ricas de España. Tierra de Sabor de Castilla y León, apabullante en oferta de calidad, fue un buen lugar para que los productos leoneses se lucieran durante toda la jornada de ayer, día inaugural.
No es difícil predecir que hasta el jueves triunfarán, como esa despensa que se abre y empieza a salir de todo... Y todo está bueno. Como, por ejemplo, la cecina, que es como esa hermana del jamón, más robusta y de montaña, que ya todo el mundo conoce: «Eso es cecina, de León, riquísima», dicen, porque ya no hay que presentarla.
Más que sorprenderse en el Salón de Gourmets, lo que hace la gente y los profesionales del sector es un ejercicio de tentación en el que o directamente uno se deja caer o simplemente planifica un buen plato. Y León se convierte entonces en un mapa gastronómico en el que se recorre la provincia sabor a sabor, pueblo a pueblo. La alubia de La Bañeza y la lenteja pardina de Tierra de Campos, la cecina, las manzana reineta, pera conferencia y las castañas del Bierzo…
En todos los casos se cumplen varios requisitos de este encuentro en el que se cuecen ventas y exportaciones. Hay que vender mucho, pero hay que vender calidad más que cantidad. Ese es el lema. Por eso las denominaciones de calidad son casi una obligación.
El sector también se queja de la crisis, pero reconoce que la alimentación ha sabido capear el temporal y esperan mejores momentos. De hecho, los pimientos del Bierzo o el adorado botillo, en sus varios stands, son visitados y venerados con suspiros. Como el Queso de Valdeón, que queda a tiro de piedra de la DO Tierra de León, con esa uva prieto picudo que difícilmente se puede mantener en el anonimato.
Las aceitunas de Lupy, los chocolates de Peñín o los Nicanores de Boñar, sin olvidar ese bosque encantado de setas, con gnomo incluido, que propone Frutobos, o las infusiones de Lateterazul, completan una oferta que demuestra que en toda la provincia cada día se reinventa la tradición del buen comer.
Jacinto Peñín, que es un clásico de este salón desde hace 20 años, es de los que mira al futuro, como lo hacen sus chocolates, que estrenan imagen. «El sector está complicado. No nos podemos quejar tal y como están otros. Aquí hay que estar para mantenerse».
Luis Rodríguez, de Nicanores de Boñar, coincide al señalar que «se viven momentos difíciles y se nota. Y eso que la alimentación es un sector refugio», advierte, además de asegurar que «esta es nuestra feria. Para una empresa como nosotros, las demás son muy grandes. Aquí se trata de prestigio y de calidad», dice. Leire Rodríguez, de Frutobos, cree, que este salón «es muy bueno para presentar novedades». Y en eso son maestros.