... y revela las estrategias de las facciones del PSOE para colocarse
Diez pasa a segundo plano para que los ataques del PP se ceben con Rodríguez.
Si en el PP leonés la plataforma del tren ha servido como espoleta, en el PSOE ha dado un nuevo cariz a la disputa intestina entre la dirección provincial de Celestino Rodríguez y la local de José Antonio Diez. Ni un cruce de manifestaciones. Ni una disensión pública. Pero dos actitudes para intentar capitalizar el desgaste que intuyen que quedará detrás del rastro de manifestantes del domingo. El botín que la dirección en la provincia se ha lanzado a cobrar por medio de ataques directos a las decisiones del Gobierno de Mariano Rajoy y la connivencia de su partido en León, mientras que el grupo capitaneado desde la oposición del Ayuntamiento de la capital leonesa se ha limitado a no dejarse ver mucho en la escena para que la plataforma conserve el empaque de su componente ciudadano. Pero cada uno quiere su espacio. Ayer se molestaron en lanzar un mensaje de prensa, mediante convocatoria y nota pública, para dejar clara su presencia.
La postura de la ejecutiva local, con José Antonio Diez al frente y José Giménez en la cocina, busca apartarse de la primera línea de refriega para que Rodríguez asuma los golpes a la defensiva del PP. Los directos como los que ayer aprovecharon para lanzarle los diputados nacionales populares, quienes recordaron al secretario provincial socialista que formaba parte del gabinete de asesores del ministro de Fomento, José Blanco, cuando en los dos últimos años de Zapatero apostó por impulsar el AVE gallego y dejar la plataforma entre León y Palencia al 90% de ejecución, pero sin ni siquiera licitar la vía, superestructura y seguridad. La decisión que pesa en el saco de las promesas incumplidas del PSOE, que empezó por hablar de 2008 como fecha de llegada de la alta velocidad, luego puso 2010 en el horizonte y salió por la puerta con el augurio no cumplido de 2012.
La posibilidad de imputar esta falta a Rodríguez aporta un escudo a los socialistas de la capital leonesa y les permite pensar en la siguiente jugada. La recompensa que esperan no está en la manifestación del domingo, sino el desgaste paulatino que el resultado de la movilización ciudadana puede infligir a Emilio Gutiérrez. La espita de las integraciones del tren en la que incidir para erosionar un mandato en el que por el momento el PP se ha parapetado en la defensa de la gestión y la deuda.
En la estrategia de estas dos últimas semanas, las facciones del PSOE sí que han coincidido en remarcar un mensaje de defensa de las integraciones: en Feve con la apuesta por el tren tram y la remisión a los méritos de iniciar la obra antes de los recortes; en el AVE, con el recuerdo de que, si no fuera por la tan criticada estación de fondo de saco no se habría eliminado el paso a nivel del Crucero, ni se había prolongado Ordoño II hasta Doctor Fleming, ni habría opción de soterrar.