TRÁFICO Y MULTAS
Desmontan las cámaras foto-rojo de los semáforos de San Andrés del Rabanedo por falta de seguridad
El peso del dispositivo llegó a doblar el poste sobre el que se instaló en San Ignacio
Tan sólo un mes después de la instalación de varias cámaras foto-rojo en semáforos estratégicos del municipio de San Andrés del Rabanedo, la empresa encargada de su colocación ha tenido que desmontar los dispositivos para cumplir la ley de seguridad, según reconoce El Ayuntamiento. La normativa establece que esas cámaras se sitúen en postes diferenciados para evitar problemas como el que afectó a uno de los semáforos de la avenida Ignacio de Loyola, que llegó a doblarse por el peso del foto-rojo, explican.
La Policía Local también confirmó ayer que estos rádares aún no han comenzado a utilizarse y que se han desmontado. En las próximas semanas la previsión es fijar los nuevos soportes en los cuales se ubicarán, anexos a los semáforos.
Los dos primeros dispositivos se colocaron a finales de marzo en Párroco Pablo Díez, a la altura del número 110, (antes de llegar a la plaza del Peregrino) y en el cruce regulado de la calle San Ignacio de Loyola con la calle Viriato (hacia la carretera de Caboalles). Su funcionamiento permite multar a los conductores que se salten el semáforo en rojo en un plazo aproximado de 20 días a un mes.
Las ubicaciones elegidas se basan en un estudio realizado por los técnicos municipales, donde se ha detectado que un mayor número de vehículos ignoran la obligatoriedad de detenerse ante un semáforo. El Ayuntamiento, que informará puntuatlmente sobre la puesta en marcha de los nuevos foto-rojo, justifica la medida en el elevado número de quejas de los ciudadanos por falta de seguridad en estas zonas y el abundante número de infracciones, puesto que los vehículos se ‘saltan’ de forma habitual el semáforo en rojo, existe exceso de velocidad y no se detienen en los pasos de peatones.
El concejal de Tráfico, Francisco Herrero, indicó que con los foto-rojo pretenden «que desciendan las infracciones y mejorar la seguridad vial en las zonas más conflictivas que incluyen los aledaños de los colegios».
Los criterios para instalar estos sistemas de seguimiento de infracciones por reconocimiento automático de matrícula han sido la accidentabilidad, la intensidad de circulación y las vías catalogadas como preferentes. Las cámaras captan la matrícula del vehículo que sobrepasa la línea de detección cuándo el semáforo está en rojo. «Los mayores problemas se dan en los cruces con más circulación, con accidentes por atropello o impactos de gravedad», resaltó el edil, quién destacó que San Andrés se suma a otros municipios como León que ya disponen de este tipo de sistemas. «El objetivo es reducir la siniestralidad, ya que están situados en zonas dónde se han detectando gran número de infracciones, algunas de ellas con accidentes graves», manifestó. La intención del Ayuntamiento es ampliar estos dispositivos a dos puntos negros más situados en Párroco Pablo Díez con Alfageme y Constitución y la avenida Corpus Christi con Carrizas.