Diario de León

A León le caen embajadores del cielo

El Ayuntamiento entrega los diplomas de hijos adoptivos de la ciudad a los 230 nuevos caballeros y damas de la XXIV promoción de la Academia Básica del Aire.

Los alumnos de la XXIV promoción de la Academia Básica del Aire recibieron ayer el título de hijos adoptivos de León.

Los alumnos de la XXIV promoción de la Academia Básica del Aire recibieron ayer el título de hijos adoptivos de León.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Los vínculos de León con la Academia Básica del Aire tienen matices tan históricos como contemporáneos. Y desde hace algo más de una década se sellan cada año con el nombramiento de los caballeros y damas de cada promoción de diplomados como hijos adoptivos de la ciudad. Un acto que además en los últimos tres años se ha hecho coincidir con las celebraciones locales, porque una fiesta se considera que cada año decenas de nuevos miembros de la academia se comprometan a ser embajadores de la ciudad en los destinos que sus carreras profesionales les deparen.

Los 230 miembros de la XXIV promoción de alumnos de la academia de La Virgen del Camino recibieron ayer su distinción en un acto celebrado en la explanada de San Marcos. Un acto que fue aplazado el pasado mes de junio, durante las fiestas de San Juan, por motivos meteorológicos; pero que ayer se celebró rodeado del bullicio de los tradicionales festejos de San Froilán.

Durante la ceremonia recibió, junto al resto de los alumnos de la academia, su distinción como hijo adoptivo de León el nuevo coronel de la Academia Básica del Aire, Juan Ángel Treceño. «Lleva poco tiempo con nosotros, pero ya le consideramos un leonés más», señaló durante la ceremonia el alcalde de León, Emilio Gutiérrez.

El alcalde mostró el sentimiento de una ciudad que «recibe con los brazos abiertos a una nueva promoción de caballeros y damas segundos de la academia»; y el agradecimiento porque «reconforta comprobar que en estos tiempos difíciles en los que vivimos permanece la buena voluntad y la actitud de cooperación que vemos en nuestros militares del Ejército del Aire».

Gutiérrez reclamó a los nuevos hijos adoptivos de la ciudad que «allá donde os toque ejercer vuestra profesión seáis los mejores embajadores de León, que vuestra estancia entre nosotros sea feliz y fructífera y que os llevéis el recuerdo de esta ciudad en algún rincón de vuestro corazón».

Por su parte el comandante Treceño recordó en sus palabras los vínculos que han tenido la aviación y la ciudad, «siempre cercanos y afectuosos, de mutuo respeto y sobre todo de cariño»; y mostró esta convivencia como «un ejemplo de la conjunción que siempre debe existir entre las Fuerzas Armadas y los ciudadanos, de los que formamos parte, a los que servimos y a los que nos debemos».

El comandante aseguró que la responsabilidad que supone el nombramiento «no es pequeña. Ser hijo adoptivo de esta ciudad es mucho más que un título, supone llevar a León siempre en el corazón. Y así lo haremos». Mostró el orgullo de formar parte de una sociedad «viva, participativa, acogedora, generosa y hospitalaria». «Un privilegio, afirmó, que no tengo ninguna duda que dejará una profunda huella en nuestros corazones».

Embajadores

De hecho comprometió que los caballeros y damas sean embajadores de León en «todos los rincones de esta rica España de la que proceden»; y aseguró que «en toda unidad del Ejército del Aire habrá siempre un suboficial que estará orgulloso del león rampante que simboliza la ciudad y la academia».

Los alumnos de la Academia Básica del Aire son nombrados hijos adoptivos de la ciudad desde que el Ayuntamiento adoptó esta decisión en el año 2000. Al término del acto de ayer, que celebró también el homenaje a los caídos por España, tuvo lugar un desfile que transurrió por el Paseo de la Condesa y Ordoño II hasta la Plaza de la Catedral, donde se realizó una ofrenda y se cantó la Salve aviadora, para poner punto final al acto.

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