tercer presidente en tres años
Emilio Orejas se hace con el mando en plena convulsión

Emilio Orejas juró su cargo como presidente de la Diputación el 14 de noviembre.
La convulsión generada en el Palacio de los Guzmanes, tras la detención del presidente, dejó la institución paralizada a la espera de un nuevo capitán para guiar un barco a la deriva por la sombra de la sospecha que extendió la operación Púnica. El PP optó, tras deshojar la margarita varios días y bajo la atenta mirada de los líderes autonómicos, por el diputado de Deportes y el alcalde de Valdelugueros para suceder a Martínez Barazón.
Su perfil, sin sombras, y su juventud, alentaron su candidatura, refrendada por todo el equipo de gobierno. El tercer presidente en lo que va de mandato tiene como misión terminar sin altercados los meses que restan hasta los comicios municipales de mayo. Su toma de posesión, marcada por la discreción y la ausencia muy notoria de representantes institucionales y otros cargos políticos, ya fue un preludio de lo que sucederá hasta las elecciones.
Permanecerá prácticamente entre algodones para no dar lugar a desliz alguno. En su discurso atacó a la corrupción, se comprometió a gobernar con transparencia y se puso a las órdenes de los alcaldes de la provincia.