DEBATE EN EDUCACIÓN
Los deberes, polémica después del aula
Padres, profesores y psicopedagogos muestran visiones diferentes ante una cuestión que carece de regulación
La hija de Susana Telegón realiza los deberes en casa después de una larga jornada en la escuela
Salir de clase y ponerse a hacer deberes, ¿sí o no? Las posturas en la comunidad educativa al respecto son encontradas. En todos los sectores, padres y profesores a favor y padres y maestros en contra. Cada uno tiene su criterio, pero según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), España es el quinto país en el que los estudiantes dedican más horas (6,9 frente a la media de 4,9) a seguir trabajando los contenidos que se dan en los colegios, a pesar de que este esfuerzo no está acorde con los resultados de informes como Pisa, a nivel nacional.
«Comen y se ponen a hacer deberes». Los hijos de Susana Talegón salen a las 14.00 horas de su colegio y sobre las tres de la tarde vuelven a abrir sus libros. Como tienen horas extraescolares, su jornada de tarde está organizada para que puedan llegar a todo y, además, cumplir con el horario para, a las 21.00 horas, estar en la cama y poder leer un poco antes de dormir. Susana no trabaja y por este motivo puede dedicar su tarde a estar pendiente de los deberes de sus tres pequeños. Los dos mayores, ya en cuarto y en quinto de Primaria, dedican una media de dos horas al día a hacer las tareas, lo que se traduce en diez horas semanales, eso sin contar los días que tienen que hincar los codos porque a la mañana siguiente tienen examen. «Los deberes condicionan la vida familiar», apunta esta madre, quien señala que la situación se complica para aquellos padres que trabajan por la tarde, ya que esto retrasa la hora a la que los niños se ponen a hacer sus ejercicios o en el caso de aquellos pequeños que por las tardes acuden a actividades extraescolares. «Hay niños que son las once de la noche y están haciendo los deberes», comenta.
En Castilla y León no existe ninguna normativa ni regulación y se deja «a la libertad de cátedra» de los profesores y centros la elección de poner o no poner deberes. Fuentes de la administración confirman que tampoco existe un planteamiento futuro para regular este debate, que depende de la metodología de cada docente.
La psicopedagoga Elena Ferrero de Lucas destaca: «El concepto de los deberes en sí no está mal, pero sí cómo se plantean. Deben plantearse con moderación y no se debe transmitir al niño que son un castigo» ya que a algunos pequeños «les genera incluso ansiedad». Ferrero de Lucas explica que el sistema, «los requiere» y que son muchos los padres que piensan que haciendo deberes sus hijos aprenderán más. «Clases por la mañana, extraescolares por la tarde, leer, los deberes... Todo ello produce un exceso de activación del cerebro y el niño necesita descansar», añade.
El director y el jefe de Estudios del colegio de León Quevedo, Federico Gil y Pablo Tejerina respectivamente, consideran que los deberes son positivos porque ayudan a los escolares «a adquirir autonomía y hábitos de trabajo. En clase están muy dirigidos y cuando llegan a casa tienen que organizarse ellos mismos». Eso sí, remarcan que el nivel de trabajo debe estar organizado por los profesores y, controlado este aspecto, «son positivos». Por este motivo, en este centro leonés como en muchos otros de la provincia, como en el de La Bañeza, en cada aula hay una pequeña pizarra en la que los maestros van apuntando la carga de trabajo que tienen para casa los alumnos. «La mayor parte de los días es imposible acabar la tarea y en casa tienen que dedicar tiempo a ello, como labor individual», explica Tejerina, quien junto con Gil precisa que a medida que los alumnos van pasando de curso escolar el número de horas que tienen que dedicar a los deberes va en aumento.