Diario de León

EL DRAMA DE QUEDARSE SIN TECHO

La vida después del desahucio

Cientos de leoneses han perdido su casa en los años de crisis. Pero la vida sigue. Sólo la asociación Stop Desahucios León ha resuelto ya el 40% de los 220 casos que tramita

Sonia Quiñones intenta evitar el desahucio de su casa

Sonia Quiñones intenta evitar el desahucio de su casa

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PABLO RIOJA | LEÓN
León

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Desde que Stop Desahucios León viera la luz hace ahora tres años ha atendido un total de 220 casos de los que el 40% ya están resueltos, todos —como confirman desde la propia asociación— de forma satisfactoria. «Nadie de los nuestros se ha visto finalmente en la calle, pero no todos pueden considerarse un éxito porque muchos dependen aún de moratorias y eso no deja de ser un parche», matizan. Una batalla que libran día a día y caso a caso contra unas entidades bancarias a las que «les sigue costando mucho condonar las deudas, lo que da como resultado verdaderos dramas familiares».

En la actualidad, Stop Desahucios León está inmersa en solucionar cerca de 70 casos y —ateniéndose a los resultados obtenidos hasta la fecha— parece improbable que ninguno de ellos termine con la pérdida de la vivienda. Sin ir más lejos, hace escasos diez días lograban una dación en pago para un joven después de años de lucha con los bancos. Una solución que les gustaría se aplicase a muchas otras familias pero que «por desgracia aún no se contempla por ley». Sí es más habitual de un tiempo a esta parte que las entidades financieras pacten una moratoria con algunos de los afectados por las hipotecas. «No es lo mejor, pero al menos el problema se soluciona en parte».

K. Sonia Quiñones, una ecuatoriana con nacionalidad española, es uno de los casos más recientes de moratoria que se han firmado en la capital. Llegó a León en 1999, contrajo matrimonio con un ciudadano español y decidió comprar una casa junto a él en el barrio del Crucero. «Firmé una hipoteca a 25 años llegando a pagar en torno a los 900 euros al mes», señala.

Su particular calvario comenzó cuando su por aquel entonces marido se queda sin trabajo. «Decidimos pedir un crédito para montar un bar. Pero los problemas de alcohol de él trajeron maltratos y yo decidí marcharme. Desde entonces he tenido trabajos inestables, sobre todo cuidando ancianos». Dejó de pagar la hipoteca durante un año y el banco comenzó a enviarle cartas avisando de que le iban a embargar. Es en ese momento cuando se pone en contacto con Stop Desahucios León, que se ha encargado de asesorar a Sonia en todo lo que debía hacer desde entonces. «Me dijeron que lo primero era comer y luego pagar» —recuerda—.

Consiguió reunir la documentación necesaria para solicitar una moratoria, pero como debía dinero del crédito para montar el bar se la denegaron. «Allí apareció otro ángel, Cáritas Diocesana de León, que me ayudó a pagarlo». Gracias a ello acaba de lograr una moratoria de cinco años. «Pago una cuota mensual de 63 euros». Todavía debe 100.000 euros de la hipoteca y trabaja de sol a sol para que —llegado el momento— no tenga que verse en la calle. «Puede que al final solicite la dación en pago», remarca.

En todo este tiempo ha pedido ayuda «sin éxito» a la Junta. «Me han derivado a numerosos sitios, he hecho todo lo que me pedían pero jamás me han ayudado», critica. Aunque en muchas ocasiones ha sentido el desprecio de la gente, asegura que su dignidad como persona no la marca el dinero y que un desahucio «le puede pasar a cualquier, nadie tiene asegurado su puesto de trabajo». Lo mismo le ocurre a M.C.G., un leonés que ha sufrido en sus carnes lo que es pasar por un desahucio. «He llegado a pedir en la calle» —confiesa— pero una oferta de trabajo «me salvó la vida». Desde que comenzara la crisis, la cifra de desahuciados en León ronda los 2.000 casos.

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