Cuenta atrás en la escuela de pilotos
Media docena de alumnos estrenan el primer curso de formación de. aviación comercial que se impartirá desde el 1 de julio en la capital leonesa.
Alfredo Labarta junto a Ángel Cuesta, un futuro alumno leonés del curso de pilotos.
A un mes de que comience la actividad docente en la escuela de pilotos comerciales de León, el director general de Flybyscholl, destaca la oportunidad laboral que esconde esta elección profesional. «Al hablar con los responsables de operaciones de EasyJet, un comandante puede alcanzar en seis u ocho años un salario de entre 100.000 y 200.000 euros al año, con lo que no me parece una mala carrera», anima Álex Álvarez entre el cribado de aspirantes potenciales a alumnos, a los que ayer dio a conocer las instalaciones de la Universidad de León, el simulador de vuelo y el aeropuerto de León, escenarios en los que desarrollará la formación desde el 1 de julio. Lo enfocamos hacia donde hay mayor demanda, que en el caso de Europa es el Reino Unido, aunque también se está abriendo el mercado en el mundo asiático para llegar a acuerdos con aerolíneas y formar programas cadetes en León».
Las previsiones de los responsables de la escuela son las de comenzar con media docena de alumnos, los que estrenarán la escuela en un mes. Y está previsto añadir alumnado cada dos meses «en septiembre podremos contar con otros cinco o seis», apuntó Álex Álvarez, al explicar que el ciclo formativo de ocho meses dedicados a la teoría, a los que seguirán 200 horas de vuelo real y un curso final específico de coordinación de tripulación en cabina. «Esta es una licencia que capacita para ser piloto en toda la Unión Europea».
La previsión es la de contar con treinta alumnos en León, aunque será el mercado «el que marque las realidades». «La intención es llegar a formar a 150 pilotos en León en los próximos cuatro años». Flybyschool desarrolla ahora esta formación de pilotaje de aviones comerciales en Bilbao, con especificidad en modulares y piloto privado, y su responsable descarta que su producto estrella es el curso integrado en doce meses que sólo se ofrece en León, al tener en cuenta que la climatología en esta zona es más favorable que en la capital del Nervión.
Estos planteamientos se expusieron ayer en una jornada de puertas abiertas en la escuela de Industriales de la Universidad de León, en torno al simulador de vuelo, y en el aeropuerto de León, base de los aviones que se emplearán en la formación. Esa salida profesional del pilotaje persigue por ejemplo el leonés Ángel Cuesta, que declaró su vocación sus 38 años, derivada de su formación en ingeniería y sus conocimientos en aeronáutica. «Lo veo como una oportunidad», dijo antes de tomar asiento en el simulador del 737 winglets.
Con la misma intención se desplazó a León el bilbaíno David Prado, que a sus 18 años confirma que la salida profesional del pilotaje comercial tiene una base vocacional. «Desde niño es algo que me ha gustado».
Y a Eneko Millán, donostiarra también de 18 años, que muestra su interés por formarse como piloto «tras cultivar desde bien pequeño una afición» que acaba por ser vocación. El coste de la matrícula es de 58 euros, con precios más reducidos para los alumnos de la ULE.