TRAS EL PLANTE DE CEMBRANOS
Otro boicot a la reválida
Una docena de padres del CRA de Trobajo del Cerecedo optaron ayer por la insumisión de la reválida en Primaria; Educación afirma que «tarde o temprano» los escolares se examinarán
Alumnos, acompañados de sus padres, ayer en el colegio de Trobajo del Cerecedo, donde se produjo el acto de insumisión
«Sabemos que tendrán que hacer la prueba, pero tenemos derecho a la pataleta para mostrar nuestra oposición a una reválida que es un sinsentido», apuntaron ayer los padres de los alumnos de tercero de Primaria del colegio de Vilecha que también boicotearon la reválida impuesta por la Lomce para los pequeños de entre 8 y 9 años. Tal y como ocurrió en Cembranos la semana pasada, una docena padres de los estudiantes de Trobajo del Cerecedo y de Vilecha, que forman parte del mismo Centro Rural Agrupado, decidieron no llevar a sus hijos al colegio para evitar que hicieran lo que en la ley planteada por el ministro José Ignacio Wert se denomina evaluación individualizada y que en los centros leoneses se aplicó la semana pasada, salvo en algunos casos puntuales, como en el CRA de Trobajo del Cerecedo, porque los niños estaban de excursión. Los alumnos de Vega, Grulleros y un pequeño del colegio de Trobajo —que también forman parte del CRA— sí acudieron a sus respectivos centros.
En Castilla y León la prueba es de carácter obligatorio y en la provincia ha sido realizada por más de 3.300 escolares. En este sentido, fuentes de la Consejería de Educación volvieron a incidir ayer la obligatoriedad de la evaluación individualizada y el hecho de que «tarde o temprano la tendrán que hacer para poder tener una calificación».
«Saben cómo trabajamos»
Alejandro Pérez y Javier Diez fueron dos de los pequeños que no acudieron a clase en Vilecha. «Nos parece muy mal la prueba porque los profesores nos han dado clase todo el año y saben cómo lo hacemos y cómo trabaja nuestro cerebro», apuntó el pequeño Alejandro, a lo que Javier, tras dudar un poco añadió que «son muchas horas y muchos ejercicios». En este sentido también se manifestó Izan Nicolás, quien precisó que sus padres no le habían llevado a clase para que no hicieran el examen «porque tres días de pruebas es mucho tiempo y mis profes ya saben cómo trabajo».
Isabel García, una de las madres que secundó la protesta, recordó que los padres del centro ya habían remitido un escrito a Educación para mostrar su rechazo apelando a que la reválida «no es lógica, porque no sabemos el trasfondo real de la prueba y con la que había antes era suficiente». Los padres son conscientes que hoy mismo sus hijos tendrán que sentarse a responder las preguntas que se centran en evaluar el dominio de las destrezas, capacidades y habilidades en expresión y comprensión oral y escrita, cálculo y resolución de problemas en relación con el grado de adquisición de la competencia en comunicación lingüística y de la competencia matemática. Aún así, insisten, como ya han hecho otros padres en otras comunidades autónomas en rechazar de frente esta reválida al considera que con 8 años «aún son niños muy pequeños».
Los padres se concentraron a la puerta del colegio de Vilecha y recibieron el apoyo de otros cuyos hijos van a cursos inferiores comentando que se sumaban a la protesta a sabiendas de que a ellos «les tocará en los próximo cursos». «Quieren acabar con los colegios públicos, ese es el objetivo de la prueba», sentenció Santiago Mantecón, otro padre de una pequeña de tercero que se sumó al boicot.