¿QUé quieres hacer con tu vida?
Una salida laboral en un sector castigado
CONSTRUCCIÓN. Un jefe de obra y dos arquitectos, crean sus empleos en la rehabilitación, actividad que mejor se comporta.

De arriba abajo, Ignacio, Pablo y Jonatan Llamazares.
Combinar formación y experiencia es la idea de dos jóvenes arquitectos y su padre, jefe de obra, que han comenzado a trabajar en la rehabilitación de viviendas. Una iniciativa meditada y, en parte, una ilusión de Ignacio Llamazares, que ya había pensado en crear una constructora cuando su hijo Jonatan decidió estudiar arquitectura. Lejos de los sueños, ha sido la realidad económica la que ha empujado a Jonatan, Pablo e Ignacio Llamazares a crear la firma comercial L+B (Llamazares+Blanco), que ha comenzado a trabajar este mes.
«Tenemos tres presupuestos de restauración de vivienda aceptados y también hemos entregado algún informe de arquitectura». Ignacio y Jonatan ya se han puesto manos a la obra y en breve se unirá al proyecto Pablo, que está acabando arquitectura en la Universidad de Valladolid. Jonatan Llamazares, de 26 años, se enfrentra así al problema de acceder al mercado laboral, el mismo que encontrará Pablo ahora, mientras que Ignacio, de 46, Ignacio se quedó sin empleo en 2012.
La idea empresarial consiste en «facilitar al cliente las soluciones técnicas y espaciales más convenientes», dentro de un trato integral del proyecto. «En León no hemos visto que se preste un servicio desde la idea hasta la entrega de la obra, sino que el cliente se encuentra con un panorama muy fragmentado, con los estudios de arquitectura por un lado y la construcción —con sus especialidades, normalmente muy dispersas—, por otro. En L+B unificamos y coordinamos todo, ya sea rehabilitación u obra nueva», explica Jonatan Llamazares.
La parte técnica queda para Jonatan, labor que compartirá con su hermano, mientras que Ignacio se encarga de la ejecución de los trabajos.
En L+B son trabajadores autónomos, con ánimo de crear una sociedad en el futuro. «Buscamos el apoyo del Instituto Leonés de Desarrollo Económico, Formación y Empleo (Ildefe), donde nos recomendaron esta fórmula por ser la más sencilla desde el punto de vista administrativo y para arrancar un negocio en un sector que no se sabe por dónde va a tirar», explican.
Los primeros clientes han llegado gracias a los contactos que conserva Ignacio Llamazares después de 30 años de trabajo. Su constructora familiar se fundamenta en su experiencia, en la formación de sus hijos y en las reformas como línea principal de negocio, porque de otra forma, «tal y como están las cosas, el proyecto se hundiría por su propio peso». Con los pies en el suelo, porque aún está todo por hacer, no renuncian a nada en un futuro. Y si la idea no funciona «habrá que reinventarse y destacar de otra manera».
Ignacio Llamazares explica que cuando se anunciaba la explosión de la burbuja inmobiliaria y la crisis que iba a desencadenar, a pie de obra «pensábamos que iba a bajar el ritmo en el sector, pero el parón que se produjo —que ha dejado sin empleo a un montón de buenos profesionales— era impensable, no nos los podíamos imaginar». Desde hace un año, la rehabilitación de viviendas es la actividad del sector que mejor se comporta, añade.