«Aquí no tengo miedo»
Una refugiada somalí relata sus diez años de calvario hasta llegar a España tras lograr reunir más de 7.000 euros, su hermana pereció en el camino.

Fátima, una refugiada somalí que salió de su país hace diez años y recaló en León.
En Somalia llevan en guerra 26 años. Cuando una familia toma el poder, empiezan las represalias contra los grupos no afines. Fátima, como le gusta llamarse, aunque su nombre es otro, es una joven somalí de 27 años que salió de Mogadiscio con 17. Yemen y Arabia Saudí fueron sus primeros destinos. En la travesía del mar, su hermana mayor murió. «Yo estaba a su lado y seguí viva, fue muy duro y aún hay muchas cosas de las que no puedo hablar», relata en un español muy imperfecto que le exige mucho esfuerzo.
Hizo sola el viaje, algo poco frecuente en una mujer, después de reunir los más de 7.000 euros que le costó llegar a España. «Trabajaba día y noche, a veces sin cobrar» porque al terminar la tarea le amenazaban con llamar a la policía. Y ella no tenía papeles. Allí nunca hubiera alcanzado el estatus de refugiada, sufrió el racismo, porque se rechaza mucho a las personas de raza negra, «no tienes médico y no puedes alquilar una habitación». Había salido del miedo a perder la vida a la explotación sin escrúpulos.
En Somalia quedaron tres hermanos más y su madre. Ahora ya lograron salir. Desde que llegó a España en 2013 su vida ha cambiado por completo. Primero estuvo en Sigüenza en un centro de Accem y desde abril del año pasado vive en León.
Hace un año que tiene asilo, una condición a la que accede muy poca gente porque «es muy difícil demostrar la persecución directa cuando has salido del país», explica la trabajadora social. Durante año y medio vivió bajo el paraguas de Accem y lleva seis meses «buscándome la vida» aunque ha podido acceder a la Renta Garantizada de Ciudadanía gracias a su carta de asilada.
Se ha formado y quiere trabajar como peluquera, costurera, limpieza... Pero con el velo, que no está dispuesta a quitarse, sus posibilidades se reducen. Su futuro lo ve en España, en su país no ve un horizonte de paz. «Esa guerra va a durar mil años porque los hombres están muy locos», afirma.
Las mujeres son víctimas por doble partida, por pertenecer a un grupo no afín al poder y por ser mujeres. Tienen prohibido todo, hasta utilizar perfume. Los grupos fundamentalistas y terroristas tipo Boko Haram proliferan en África.
«Allí tienes miedo, aquí no tengo miedo», dice Fátima. Le gusta León porque es «una ciudad pequeña, puedo ir andando a todas partes, cuando estoy triste voy al parque y hablo con la gente mayor y pregunto algo y la gente me contesta», apunta.
En León tiene una habitación alquilada, se viste a la manera tradicional con telas que compra «a un euro» en el rastro, hace su comida, va a clases de español para extrajeros y acaba de comenzar el Ramadán.