Diario de León

una vida entera al galope

A lo largo de la provincia leonesa existen numerosas escuelas y centros que imparten clases de equitación y que se centran en diversos aspectos de esta actividad como la monta Western, el salto, monta sin silla o la doma clásica.

Jors también organiza rutas por el Órbigo.

Jors también organiza rutas por el Órbigo.

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León

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¿Quién no ha soñado con protagonizar una de esas películas del oeste, en las que los forajidos cabalgan al galope por las interminables llanuras que bordean el río Misisipi y perseguidos por los hombres del sheriff? Así lo vivían aquellos niños subidos sobre un palo de escoba como si del más grácil corcel se tratase y cabalgado hacia el ocaso imaginándose que son el pistolero Jesse James o la temida banda de los Dalton. La pasión por estos animales no entiende de edades. Y lo que para muchos comenzó como un mero entretenimiento con el que llenar las calurosas tardes de verano, para otros sembró en su interior la semilla de la aventura y los llevó, unos años más tarde, a dejar de lado las escobas y a subirse a un caballo. Uno de verdad.

Jalisco, Boni, Jeque, Rayo y Luna disfrutan tranquilamente pastando a la espera de los jinetes con los que pasarán la calurosa mañana estival en Villarejo, población en la que se encuentra el Club deportivo Jors. Elena Nieto y Benja A. Guardado comenzaron esta andadura hace ya tres años en los que, a pesar de los duros inicios, han conseguido abrirse hueco. «Al principio solo nos dedicábamos a realizar rutas por las cercanías del Órbigo. Pero ahora, durante julio y agosto también estamos impartiendo clases en la escuela de verano que está teniendo bastante éxito», comenta Benja. «Incluso ha venido algún turista de Francia, Italia, Suiza o China. Una de las peculiaridades es que esta escuela está especializada en monta Western que deriva del rejoneo de la doma española y para ello también cuentan con la ayuda y experiencia de Sergio Torrente.

Por su parte, Marina Relaño comenzó su andadura profesional hace apenas tres años cuando se decidió y abrió el Club Deportivo Pinto Centro Equino, en La Virgen del Camino, aunque lleva toda la vida entre caballos y sillas de montar. «Nosotros enseñamos a montar a caballo pero no en una pista cerrada dando vueltas, sino a montar de verdad. A saber todo lo referente al mundo ecuestre. Incluso enseñamos a montar sin silla. Queremos que nuestros alumnos descubran el vínculo que existe entre un jinete y su caballo. Que entiendan las reacciones del animal», afirma con total seguridad.

Una de las actividades más espectaculares dentro de este mundillo es la modalidad de salto, de la cuál Marina también imparte clases. Pero durante los meses de verano se produce toda una revolución en la escuela ya que organizan campamentos orientados a niños de entre 9 y 15 años y en los que pasan toda la mañana entre caballos. «Esta es sin duda una forma de divertirse con estos majestuosos animales y con personas que comparten tu misma afición», comenta.

Nada más y nada menos que dieciocho años lleva abierto en Sanfelismo el centro Caminando con caballos en el que Soledad Santos y Sergio García se vuelcan día a día. Imparten clases a partir de los 4 años en las que comienzan primero sobre ponys hasta ir evolucionando y llegar al caballo. «Nos adaptamos a la disponibilidad de nuestros alumnos. Hay gente a la que le entra el interés por montar con 22 o 23 aunque sobre todo tenemos niños. Así que los niveles y horarios varían mucho», comenta Sergio.

Un giro de tuerca que han conseguido dar desde esta escuela llega de la mano del couching con caballos. «Organizamos actividades para grupos empresariales en los que se fomente el liderazgo y la cooperación», relata. Aunque si lo que quieres es desconectar por completo también realizan rutas ecuestres de uno o varios días, en los que tan solo tendrás que preocuparte de disfrutar del entorno a lomos de un magnífico caballo.

Una opción ligeramente diferente la compone la Granja Morgovejo, situado en la población del mismo nombre. «Aquí nos dedicamos a organizar, diseñar e impartir actividades para coles, grupos de familias, amigos, cumpleaños o fiestas. Se trata de una forma diferente para disfrutar de un día. Para el que lo prefiera también realizamos paseos, rutas de corto y de gran recorrido y muchas de ellas están respaldadas por la Federación Hípica», afirman.

Su plato fuerte son los caballos, pero los más pequeños también pueden aprovechar la visita para aprender alguna cosilla del medio rural. «Todo eso que muchas veces cae en el olvido como las costumbres, conocer la naturaleza, animales o todo lo relacionado con la granja, tan ajeno, muchas ocasiones, para esos niños de ciudad que nunca han pisado una granja», relata una de las monitoras del campamento. Con estas premisas pusieron en marca sus campamentos de verano en los que además de montar a caballo realizan varios talleres o incluso aprenden como se esquilan las ovejas o a hacer jabón.

Casi como una danza ágil y rítmica. Como una pareja de baile que se conocen a la perfección después de las incontables horas practicando para realizar una figura. Así funciona la doma clásica. «Cuando lo haces bien es cuando parece que no haces nada. Parece que el caballo lo hace por voluntad propia», comenta Sergio Garduño Coca desde la escuela El Recreo de la localidad de Puente Villarente. Como en los casos anteriores también imparten clases de iniciación están especializados en la doma clásica, en la que se realizan una serie de ejercicios en una pista y dependiendo del nivel estos varían. «No se trata de ir de un punto A a uno B. Sino que lo que hagas se ajuste a la perfección. Para mí este tipo de doma es la ingeniería aeronáutica de los caballos», afirma Garduño. Con tan solo tres años ya hay pequeños valientes que comienzan a practicar esta disciplina. A vivir y desarrollar su pasión por estos animales, que no hace sino crecer a medida que pasa el tiempo. «A partir de los seis años ya compiten. Incluso tenemos varios niños en el plan de tecnificación de doma de la Federación Autonómica», asegura orgulloso.

Y es que a? lomos de un noble corcel muchos encuentran la libertad absoluta, la desconexión con el mundo, ese instante en el que el jinete y caballo son uno y se disponen a alejarse al galope como aquellos niños que con tierna maestría lo hacían sobre sus humildes monturas de madera.

sandra alija

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