Diario de León

HISTORIAS DE LA PUBLICIDAD

El coche que se vendió sin publi

En la imagen superior, Alberti Laurín, inmortalizado por Gracia, y publicidad de los coches Darracq.

En la imagen superior, Alberti Laurín, inmortalizado por Gracia, y publicidad de los coches Darracq.

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León

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El primer automóvil de León se vendió sin publicidad. Ahora que tanto nos inundan por papel, radio, televisión y ordenador, el LE-1 fue adquirido en tiempos en los que los vehículos de cuatro ruedas eran un privilegio al alcance de unos pocos.

Fue en 1908 y de su adquisición se hizo eco don Victoriano Crémer, testigo privilegiado del Viejo León del siglo XX. «Fue un «darracg», perteneciente a Don Alberto Laurín, que por entonces disponía de un taller mecánico y que quizá por eso mismo no le asustaban los ruidosos artefactos».

En su libro ‘Ante el espejo’, Crémer da cuenta también de los siguientes compradores de «tan extremada osadía»: «Isaac Balbuena, con su LE-2; Francisco Sanz, con su LE-3, y poco más tarde, Octavio Carballo matriculaba un Renault y un Delmag, que pasaron por las calles leonesas ostentando las matrículas LE-5 y LE-7. En el año 1922 ya existían 251 vehículos de motor matriculados», añadía Crémer.

Y así quedó constancia de una matrícula, la primera de León, que sin duda sería objeto de coleccionismo hoy si pudiera ser localizada. Al menos, Pepe Gracia inmortalizó al ilustre leonés montado en su flamante vehículo. Toda una foto para la historia.

Darracq, que así se llamaba en realidad la marca del primer coche leonés que Crémer apodó «darracg», fue una compañía francesa de automóviles fundada en 1896 por Alexandre Darracq, que reinvirtió en su nueva fábrica el beneficio que obtuvo por la venta de una empresa de bicicletas, Gladiator

La compañía de Darracq empezó construyendo coches de motor eléctrico hasta que, en 1900, produjo su primer vehículo con motor de combustión interna. Y ya en 1902, Alexandre Darracq firmó un contrato con Adam Opel para producir coches en común en Alemania bajo la marca Opel Darracq.

Darracq tuvo tal éxito que en los primeros años del siglo XX llegó a tener el 10% del mercado francés y amplió sus ventas a otros países como Inglaterra o Italia. Duros competidores ya en esos años.

En 1907, formó la «Sociedad Anónima Española de Automóviles Darracq», con sede en Vitoria y con un capital de un millón de pesetas. Por tanto, Laurín fue uno de los primeros compradores de coches de la marca francesa, país que conocía por sus viajes a Biarritz, como quedó constancia el 23 de julio de 1908 en este periódico. Fue a la ciudad gala con su señora y uno de sus hijos políticos se puede leer en la hemeroteca.

Hasta aquí la historia del primer coche de León que se vendió sin publicidad. El boca a boca era entonces la mejor forma de vender un artículo tan exclusivo.

Con los años, León se sumó al carro de la publicidad del automóvil. En 1915, por las carreteras de la provincia circulaban ya medio centenar; antes de la guerra, se habían matriculado en León 3.109 coches; en 1950 salió de la Dirección General de Tráfico la matrícula LE-4129, pero nadie como Laurín. El número uno.

manuel c. cachafeiro

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