Diario de León

Personas capaces de reflexionar

Colegio Sagrado Corazón Jesuitas de León. Desde la dirección del centro se esfuerzan por implantar en sus alumnos los valores de San Ignacio de Loyola.

En la actualidad tiene 1.063 alumnos desde 3 años hasta 18, entre Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato.

En la actualidad tiene 1.063 alumnos desde 3 años hasta 18, entre Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato.

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p.r.b.
León

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El colegio Sagrado Corazón Jesuitas de León funciona, en terrenos lindantes con lo que hoy es campus universitario, desde 1959, antes de la llegada de la Universidad. Si se considera que se asienta en León como sucesor y traslado de otro del mismo nombre de Carrión de los Condes (Palencia), donde impartía docencia desde más de cien años atrás, se puede asegurar que es uno de los más antiguos de los jesuitas de España.

En la actualidad tiene 1.063 alumnos, desde 3 años hasta 18, en los niveles de Infantil, Primaria, Secundaria Obligatoria y Bachillerato. Dispone de servicio de transporte escolar (6 líneas), comedor, madrugadores, y amplia oferta de actividades para escolares.

El colegio se encuadra en la red de 68 colegios jesuitas de España que reflexionan y deciden en común sus líneas pedagógicas y pastorales y tienen un plan propio de formación del profesorado.

«En estos momentos, la educación se halla en todo el mundo en una encrucijada como resultado de los cambios extraordinarios en la sociedad que nacen de la globalización, el abismo cada vez más amplio entre ricos y pobres, las innovaciones tecnológicas, los cambios en la familia y las nuevas búsquedas de paz e igualdad. Nuestro claustro de profesores está ahora también metido en una profunda reflexión y ensayo sobre metodologías que mejor nos ayuden a lograr el objetivo que nos tenemos formulado: formar alumnos competentes, conscientes de su entorno y la realidad en la viven, compasivos y comprometidos en la transformación del mundo», puntualizan desde la dirección del colegio.

Entre los objetivos que persigue el centro se encuentra el de llegar a ser personas conscientes, que reflexionan sobre lo que pasa a su alrededor, que tienen una mirada crítica y que dan respuestas creativas, que crean el hábito de aquello que enseña San Ignacio ‘pensar quién soy, a dónde voy y para qué’, personas competentes, que ha aprendido para la vida y para ponerla al servicio de los demás, «ser más para servir mejor».

Personas capaces de evolucionar desde sentimientos de caridad y compasión hacia un sentido de la justicia y de la solidaridad, que favorezca su contribución a cambiar las estructuras injustas.

«La sociedad se mejora, transformando a las personas, haciendo que las personas, y especialmente las que van a tener que tomar decisiones que afectarán a otras personas, sean humanas, compasivas y comprometidas y estén bien formadas», añaden.

Elegir para soñar

Este curso, los 68 colegios jesuitas de España, setenta y cinco mil alumnos, «contemplaremos cada día en las aulas y las vitrinas de los pasillos un cartel que nos invita a ‘Elegir para soñar’; que es el lema de una campaña que denominamos ‘Líneas de Fuerza’ y que pretende cada año poner énfasis en algún aspecto del proyecto educativo: elegir con autonomía y conciencia propias en un mundo que pretende darnos elegido lo que tenemos que consumir, lo que tenemos que pensar y desear y, en consecuencia, lo que tenemos que ser».

Ayudar a crecer a los niños, «para nosotros significa guiarlos para que se conviertan en personas capaces de soñar, de sacar adelante un proyecto vital propio, abierto a los otros y sean personas responsables con los talentos y oportunidades recibidas, interesadas en poner lo que son y pueden al servicio de los otros, que encuentran su felicidad desde la inspiración interior y la realización exterior.

Para formar y transformar a personas «como nuestro mundo necesita, hace falta rigor, crear cultura del esfuerzo, pero sobre todo, humanidad, interioridad, espiritualidad y familiaridad con el Evangelio, que compromete e impulsa».

«El colegio se esfuerza para que los alumnos entiendan que una buena formación académica, humana y cristiana es la mejor manera de prepararse para servir a esta sociedad necesitada de hombres y mujeres atentos a las nuevas necesidades que surgen continuamente en el mundo de la globalización», finalizan.

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