León pierde un millar de papeleras después de cinco años sin reponer
El vandalismo y la falta de presupuesto hacen que en el área urbana falte un tercio del total.

m. romero / á.caballero | león
Si va por el paseo del Bernesga aguas abajo del puente de Los Leoneses y tiene que tirar algo a la papelera, mejor métalo en el bolso, si puede, y no se ponga nervioso. Hasta la plaza de toros, apenas encontrará dos: una en la pasarela del Palacio de los Deportes y otra en la que hay frente a las piscinas. Más o menos la misma situación que en los barrios de la periferia, sobre todo en los más antiguos y alejados, e incluso en algunas vías neurálgicas del centro de la ciudad. No hay recipientes para la basura. Faltan más de un millar, un tercio del total en el núcleo urbano, cuyos huecos quedan visibles por toda la capital leonesa, como admiten desde la Concejalía de Urbanismo y Medio Ambiente, después de que la última compra se remonte a mayo del año 2011. Desde entonces, ni una adquisición, reconocen los responsables del servicio en el Ayuntamiento de León, con las dificultades económicas y financieras del último mandato como argumento para excusar la falta de reposición de material.
A lo largo de este ejercicio habrá fondos para sacar a contratación un paquete, insisten desde el consistorio. Los responsables municipales insisten en que será difícil adquirir todas de una sola vez, puesto que, con un precio medio de entre 90 y 100 euros, el presupuesto rondaría los 100.000 euros, aunque bajaría de manera proporcional en función de que el número de encargo aumentase. Por ahora, lo único que hay en fase de adquisición son 36 contenedores de carga lateral, por valor de 22.080 euros; 32 de recogida selectiva de papel, con 26.320 euros de licitación; y 444 cubos, presupuestados en 10.060 euros. La cuenta, sumado el IVA, llega a los 71.390 euros.
Sin estas desapariciones de mobiliario, en el núcleo urbano sobreviven otras 2.000 papeleras repartidas por las calles, más otras 2.000 situadas de manera específica en los parques y jardines del municipio. Aunque en muchas zonas verdes, como Papalaguinda y los parques de La Palomera y Quevedo, ya se empieza a notar su falta.
La merma viene motivada por el vandalismo y la antigüedad del material, que se deteriora con el uso, y se acentúa con la falta de personal en el taller de reparaciones, donde apenas queda una persona para cumplir con las tareas encomendadas. Esta carencia, que sufre el resto de la plantilla del servicio, hace que aumente la percepción de que la ciudad esta sucia, como muestra la estadísticas de quejas ciudadanas: por primera vez, el pasado año, dos de cada tres reclamaciones de los vecinos se debieron a la falta de limpieza y recogida de basura. Una situación que el Ayuntamiento quiere atenuar con la contratación en mayo de 63 personas por 6 meses dentro de los planes de empleo financiados por la Junta para colectivos en riesgo de exclusión.