LA ENTREVISTA
«El concepto de salud tiene que ser único, el 60% de los patógenos son animales»
BERNARD VALLAT / DIRECTOR GENERAL HONORARIO DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE SANIDAD ANIMAL

Bernard Vallat, durante su estancia en León. RAMIRO
maría j. muñiz | león
Desde el pasado enero se define como un «voluntario» en los foros internacionales que definen las estrategias de sanidad animal. El ahora director general honorario de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), brillante científico y autoridad reconocida a nivel mundial, defiende el concepto de una sola salud y reclama el papel de los veterinarios en las políticas sanitarias universales. Pasó por León para entregar el premio Laboratorios Syva y tomó posesión como académico de honor en la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León. Muestra su preocupación por el desarrollo de estrategias internacionales de gobernanza, que permitan disponer de una legislación capaz de adaptarse a la globalización, el bioterrorismo, y los retos que están en marcha. Aboga por reunir en un sólo ministerio todas las competencias en materia de salud, tanto humana como animal; y engranar las organizaciones nacionales y regionales a los riesgos. «Si no hay cooperación, se pierde la guerra».
—Defiende el concepto de ‘Una salud’, porque la mayor parte de las enfermedades humanas provienen de los animales.
—El 60% de los 430 patógenos que conocemos en el humano, y este porcentaje tienen origen animal o contaminan a través de él. Por eso el concepto de una salud única es fundamental, y resulta indispensable mejorar la colaboración entre médicos y veterinarios. A veces los médicos son algo arrogantes en este aspecto.
—¿No se ha avanzado lo suficiente en esta cooperación?
—Se hacen muchas cosas, pero la evolución es muy lenta. Y es necesario trasladar el concepto en todo el mundo.
—¿Existen países emergentes o menos desarrollados donde esta transmisión de enfermedades está menos controlada?
—Cada año aparecen cinco nuevas enfermedades en el mundo, y el principal problema es la detección temprana. La localización de nuevos problemas biológicos debe estar basada en la obligación de los veterinarios y médicos de comunicarlo; la ley debe imponer la comunicación de estas apariciones. Pero hay otros factores muy importantes a la hora de lograr esa detección temprana, que son la gente que está en contacto con la naturaleza. Los guardias de las reservas, cazadores y pescadores, son muy importantes, y deben tener una obligación no sólo moral, sino también legal. Porque en el momento que aparece el coste de controlarla es pequeño, pero luego crece exponencialmente. En el mundo hay más de 130 países que no tienen recursos para la vigilancia y el control, así que son necesarios programas internacionales de apoyo a los países pobres, en interés del conjunto de los países, para evitar que enfermedades emergentes o reemergentes se propaguen.
—La respuesta que se da a las nuevas enfermedades que se han extendido ¿ha sido suficientemente rápida?
—Por ejemplo la gripe aviar, cuando apareció en Tailandia, Vietnam, Camboya o China, esos países no tenían los recursos veterinarios para darse cuenta de la situación. Tardaron tres años en recibir el apoyo mundial, y durante este tiempo el virus pasó por Rusia y Europa a África, Medio Oriente,... Excepto América. 60 países se infectaron, porque la fuente no se manejó correctamente. El año pasado surgió de nuevo e infectó a América.
—La alarma que se produce en la sociedad cuando aparecen estas enfermedades, ¿está justificada o se sobredimensiona?
—Es un problema de análisis de riesgo y percepción de riesgo, y los medios de comunicación juegan un papel esencial con su utilización de las alarmas. Hay medios con actitudes profesionales, que se apoyan en opiniones cualificadas, y otros que usan el miedo para vender más. Los medios tienen una responsabilidad social enorme.
—¿Cuáles son las amenazas que vienen en este campo, y dónde pueden surgir?
—Hay muchos factores, como el cambio climático, que está teniendo un enorme impacto en la biología de los vectores, como por ejemplo los insectos. Hace 20 años, por ejemplo en Europa, los inviernos eran mucho más duros. Y muchos de esos vectores de transmisión son tropicales, y no sobrevivían a estas temperaturas. Pero ahora sí lo hacen, y pueden multiplicarse con ejemplares infectados. Además influye la globalización del turismo, del comercio,... Antes nunca había ocurrido en la historia. Cada año cruzan fronteras más de mil millones de personas. Y millones de mercancías, que pueden ser soporte para la introducción de vectores o de patógenos. El volumen de intercambios comerciales, también alimentario, es enorme, y es utilizado por los patógenos. El mundo hoy es totalmente globalizado, y cuando aparece algo en cualquier lugar del planeta se difunde en el mundo entero. Por eso hoy la protección de fronteras es importante, pero no es suficiente para prevenir las crisis. Necesitamos también el sistema de vigilancia en el campo, y eso tienen que hacerlo los veterinarios. También para controlar las alarmas falsas. Los veterinarios tienen que ser los filtros, con los productores bien informados.
—Otro aspecto importante es el uso de sustancias en la ganadería intensiva, como antibióticos, que están creando resistencias en los humanos.
—La demanda mundial de proteínas está creciendo muy rápidamente, sobre todo en los países emergentes. Pero los recursos del planeta son limitados para la producción, lo que obliga a intensificar los procesos. Sin embargo, esto hace que aparezcan nuevos problemas, como el uso mayor de antibióticos para controlar las concentraciones de patógenos, especialmente en países donde el desarrollo sanitario es menor. Por eso es necesario prepararse y tener estrategias mundiales frente a la resistencia antimicrobiana. Hay que desarrollar vacunas, pero la industria no está dispuesta a asumir el riesgo, por eso es fundamental el apoyo público a estos desarrollos. En todo caso, hasta ahora los médicos no tienen una política eficaz de prevención de la resistencia microbiana en el humano, especialmente en los hospitales. En más de 100 países se pueden comprar antibióticos para humanos como chocolatinas, sin recetas. Los patógenos resistentes que salen de estos procesos también viajan por el mundo a través del turismo médico. Los problemas de resistencia que vienen de los tratamientos animales son menos del 3% del problema. Hay que dialogar en este sentido, y tener en cuenta también que en la producción vegetal muchos países utilizan antibióticos.
—¿El bioterrorismo es una amenaza real?
—Los responsables de Defensa han interceptado documentos de Al Qaeda que hablan de preparar ataques con guerra biológica. Muchos países están desarrollando acuerdos para defenderse de estos tipos de ataques y establecer estrategias comunes a nivel mundial. El 80% de los patógenos que son candidatos para el ataque son enfermedades animales. Por eso los veterinarios, de nuevo, están en primera línea.