Del abandono del consejo al diseño del nuevo futuro
Caja España de Inversiones, Salamanca y Soria, Caja de Ahorros y Monte de Piedad, es ya la Fundación España Duero. Segregado hace tiempo el negocio financiero, la fundación no lo ha tenido fácil para nacer, y no lo va a tener tampoco para sobrevivir. La heredera de la Obra Social de las que fueron grandes cajas de la Comunidad recibe como dote un enorme patrimonio (inmobiliario, artístico, social, cultural,...) y una tradición de asistencia que gestionar, pero pierde los recursos económicos que permitían mantenerlo.
Redefinir los objetivos de su función en la sociedad de la que antes obtenía sus recursos (hoy entregados a la devolución de los millonarios fondos públicos inyectados para evitar la desaparición del negocio financiero, que reporta ya a Unicaja Banco), es una de las primeras tareas de los patronos. Gestionar el inmenso patrimonio que reciben (que tiene también un coste elevado) es otra. Buscar la financiación para atender en lo posible lo que fueron los objetivos de las antiguas obras sociales, un fin seguramente con solución más a largo plazo.
De momento se ha conseguido que comience a caminar una fundación que recoge todo aquello que los consejeros de Caja España Duero abandonaron en 2013. El consejo de administración de la convulsa última fase de la caja abandonó mayoritariamente su responsabilidad para pilotar un camino difícil, pero fruto al fin de una gestión que había derivado en la traumática reconversión de la principal entidad financiera provincial, cuyas secuelas siguen hoy pagándose en forma de recortes y despidos. La Junta tuvo que hacerse cargo entonces de la misión. Ha sido un proceso muy largo y nada fácil. El consejo que debió pilotarlo tiene aún muchas cuentas pendientes.