Diario de León

PROYECTOS ABANDONADOS

La ronda interior del Espolón lleva 20 años esperando que se ejecuten las expropiaciones

El olvido del plan Almansa deja a las 22 casas en tierra de nadie, sin poder hacer más que obras de mantenimiento

Las calles Alfonso el Justiciero y Fernando I dibujan la manzana de casas marcadas en el expediente expropiatorio. MARCIANO

Las calles Alfonso el Justiciero y Fernando I dibujan la manzana de casas marcadas en el expediente expropiatorio. MARCIANO

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álvaro caballero | león

Están en tierra de nadie. «Fuera de ordenación», según la ley urbanística, porque el Plan General de Ordenación Urbana establece que por esa manzana debe cruzar la ronda interior. Pero no pasa porque ahí, en la manzana que dibujan las calles Fernando I y Alfonso el Justiciero,

quedan 22 edificaciones por expropiar que esperan desde que hace 20 años, cuando se pagó la primera indemnización de las 6 que hubo y se tiró el inmueble, hoy convertido en un aparcamiento en precario. Son dos hileras de casas bajas, dos de cada tres cerradas y en ruinas, entre las que descollan apenas un par de ellas de tres alturas recién pintadas. «Es lo único que nos dejan hacer: obras de mantenimiento y pagar la Inspección Técnica de Edificaciones (ITC), pero nada más», cita José Martín desde el portal al que «no ha llegado ni el gas ciudad porque se supone que la zona está condenada a desaparecer». «Todo son mentiras. No tenemos ninguna esperanza. Ojalá fuera mañana cuando lo tiraran todo», recalca.

Pero no será mañana. «Cada vez que vamos a preguntar nos dicen que no tienen ni un duro y esto no se acaba nunca», lamenta Isabel González a la puerta de la casa en la que nació y que levantó su tatarabuelo, en el número 8 de la calle Fernando I. No hay dinero, como confirman desde el Ayuntamiento, que había confiado los cerca de 4 millones de euros necesarios para las expropiaciones a los fondos que obtuviera del 25% de los aprovechamientos de las viviendas del cuartel de Almansa, cuyo desarrollo duerme en el cajón desde hace 9 años. «Me voy a gastar lo mínimo posible pero tampoco es cuestión de que se caiga», cita la propietaria del inmueble.

Entre las dos calles apenas sobreviven medio centenar de vecinos, buena parte de ellos inquilinos de rentas antiguas que rondan los 30 euros mensuales. «Aquí vinieron a medir la última vez en el año 2000 y dijeron que ya estaba hecho, pero nada», recuerda Erundina Ordóñez, que lleva en la casa «desde 1970» y sería una de las habitantes a las que tendrían que buscar una salida para el alquiler, como se fijaba en los principios del plan. «Lo que tienen que hacer es tirarlas, sobre todo las que están cerradas, porque son un nido de ratas grandes como gatos», apostilla a su lado Cristina Gil, que vive en la manzana paralela y se queja de que «no hay casi ni aceras».

Sin esperanza ninguna, hay vecinos que han decidido no esperar más y poner en venta la casa. Pero tampoco lo consiguen, como confirma José Nicolás, que tienen un cartel con hasta tres números de teléfono. «Lo puse hace 2 años y por lo menos habrán venido 15 personas a preguntar. Le he tenido medio vendida, pero luego cuando preguntan en el Ayuntamiento les dicen que ni se puede demoler para hacer otra, ni nada», cita molesto, mientras recalca que «la contribución sí que hay que seguir pagándola». «Dicen que no tienen dinero y que esperan que algún día lo tengan. Estamos todos los vecinos que echamos la hiel. Son unos verdaderos sinvergüenzas», subraya, fuera de ordenación. En tierra de nadie.

Algunas casas ya expropiadas se tiraron. MARCIANO PÉREZ

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