«Tenemos cada vez más altas de recién nacidos»

Manuel Ángel Modino será desde mañana abad del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

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miguel ángel zamora | león

La cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno escenifica mañana (12.00 horas, iglesia de Santa Nonia) el cambio de abad. Alfonso Escapa cede la vara a Manuel Ángel Modino Martínez.

«Soy papón nuevo . Salía en las procesiones de chaval pero me hice esquiador cuando Paquito Fernández Ochoa ganó la medalla de oro en el Mundial de Sapporo (1972). Luego me convertí en bracero de La Exaltación y desde el año 2000 he salido siempre. Mi carrera en Semana Santa ha sido muy rápida. De papón de Viernes Santo y poco más pasé a la Junta de Seises y mira dónde estamos ahora...», explica en las horas previas al relevo.

«Por mi formación me ha tocado organizador de cosas de administración. Me hice cargo del tema de los traslados a Madrid en la JMJ y poner al día cosas que estaban un poco retrasadas en la cofradía en el tema administrativo. Los resultados han sido muy buenos», dice.

«Siempre hay proyectos y si no los hay, se hacen. Siento una responsabilidad importante. La asumo con agrado porque ahora mismo tenemos una Junta de Gobierno muy competente y creo que todos los que están ahí tienen ganas de que la cofradía sea la mejor de España», explica agradecido.

Hay proyectos que le gustaría sacar adelante «pero hay una realidad y es que los recursos son los que son, siempre escasos aunque sean muchos, y aunque hay medios también hay que priorizar. Lo más urgente es el tema de la compra del inmueble de al lado de Santa Nonia».

«Tenemos que incentivar a los chavales», explica de cara al futuro. «La cofradía es una muestra de las edades que hay en la ciudad y la media envejece. Tenemos cada vez más altas de recién nacidos. El número de hermanos ha vuelto a subir de 4.500. Mantenemos el número y esperamos mantener el espíritu».

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La ilusión del próximo Viernes Santo está latente: «Me imagino que cuando llegue ese día no te enteras de nada, pero voy a tratar de disfrutarlo todo lo posible. Si el tiempo y la autoridad lo permite, va a ser una ocasión irrepetible. Además hay mucha gente que trabaja para que esa procesión sea única desde el último paponín que viene en brazos de su padre hasta el máximo responsable. Por eso vamos a rezar lo que haga falta para que la procesión salga el día de Viernes Santo y que sea la mejor de toda la vida y que León disfrute».