Cajamar destaca el potencial exportador de la empresa agroalimentaria de León
Los empresarios inciden en la necesidad de adaptar los productos al mercado al que se dirigen.

La jornada de Cajamar contó con la participación de 70 empresarios de la Comunidad. RAMIRO
maría j. muñiz | león
«Los empresarios leoneses han sido tradicionalmente conservadores en materia de exportación, pero la crisis ha hecho despertar esta vocación con un potencial y un ritmo extraordinarios. La provincia cuenta además con la ventaja de la calidad de sus productos, especialmente en agroalimentación, así que si los empresarios se preparan adecuadamente el éxito está asegurado». Así lo considera Raúl Ortega, director territorial de Cajamar, la caja rural que ayer organizó en la capital una jornada de comercio exterior con el Instituto de Comercio Exterior (Icex), la empresa DHL y el Círculo Empresarial Leonés (CEL).
Un acto al que asistieron 70 empresarios de la Comunidad, que escucharon la teoría de la entidad financiera «que se resume en que si quieres ir rápido, vete solo; pero si quieres ir lejos, hazlo acompañado», señaló Ortega. «Por eso la plataforma de Cajamar no se ciñe sólo a la financiación, sino que cuenta también con una línea de servicios integrales que prestan 14 empresas especializadas en servicios internacionales, que apoyan el acceso a los nuevos mercados».
Ante los empresarios asistentes explicaron su plataforma internacional para pymes y cooperativas, que contó con el testimonio de Óscar López, presidente y fundador de Drasanvi; y de José Luis Nieto, de Cecinas Nieto.
El primero señaló que las mayores dificultades que ha encontrado en la exportación, por la tipología de los productos que comercializa, se centran en la adaptación específica de cada país para esas sustancias. Y señaló que prepara su aterrizaje en Francia, Inglaterra, Italia, Centroamérica, Caribe y México, además de Arabia y Asia. Para López, «lo importante es saber a quién quieres dirigirte, y estudiar el mercado y la competencia».
Por su parte José Luis Nieto destacó que es necesario trabajar cada mercado de una manera diferente, y que el hecho de que la cecina sea una gran desconocida fuera «es un reto, pero también una ventaja, porque hay menos competencia. Lo vital es tener un producto de alta calidad».
También señaló que el proceso de exportación es lento y los resultados tardan en verse; y además exige que la empresa se vaya adaptando a los objetivos que se marquen. «Es muy importante diseñar el producto a la medida del país en el que se quiere vender, conocer bien sus gustos y todo lo que puede influir».