Campillo: «El menú puede ser moderno, pero la receta es trabajo y verdad»
Como exponente de los «guerreros del periodismo», Óscar Campillo (León, La mata de la Riva, 1961) recibió ayer el premio Francisco de Cossío a la trayectoria profesional con un alegato en el que propugnó «el tiempo de los valientes y los audaces», criticó «las medias verdades y los titulares escandalosos para abrirse hueco en la selva e Internet» y defendió que «los menús pueden ser modernos, pero la receta es la misma: trabajo y verdad». «Hoy Óscar Campillo es el seudónimo del imbatible equipo de personas con las que he trabajado. Me siento el resultado de un trabajo en equipo», resumió como filosofía de un bagaje periodístico que empezó en el Diario de León y le ha llevado por La Crónica de León, El Mundo de Castilla y León, la gestación de la Televisión de Castilla y León y el diario Marca, antes de su actual puesto como director de Comunicación y Relaciones Institucionales del grupo Vocento.
El discurso de Campillo partió de la mención a un corresponsal leonés como Polo Fuertes, «que en paz descanse», para detallar una ristra de compañeros en la que tuvieron lugar desde los más pequeños colaboradores hasta los más altos directivos. «Todos me habéis hecho lo que soy», incidió el homenajeado, que tuvo momentos para la emoción al citar a sus padres, Próspero y Conchita, a sus hijas, Marta y Sara, y a Ana, su pareja en el «love team». «Me siento sorprendido por entusiasmo íntimo suscitado por este paisano apasionado con el periodismo y la tierra», subrayó.
No fue un relato complacido con el periodismo, sino que Campillo tuvo momento para la autocrítica por los tiempos en los que la prensa ha jugueteado «con la credibilidad, la fidelidad y la lealtad». «Tomamos el pelo a los lectores. Buscamos una salida que nadie conoce pero que pasa por recuperar su confianza», señaló el experimentado periodista, quien insistió en que hay que «contar lo que pasa, caiga quien caiga», frente a «toda clase de abusos». «Muchas personas se giran hacia nosotros para buscar la credibilidad», citó el premiado, después de recordar que es necesario el «compromiso con la tierra en la que vivimos y en la que vivieron los que estuvieron antes». «Nada de lo que afecta a esta tierra nos debe ser ajenos», expuso el exponente del Cossío, quien alabó el premio al equipo de Diario de León por «contar como nadie el final de una política controvertida a la que quería mucho». Antes del cierre dejó un consejo: «Raíces y alas». «No vale todo, no da igual bien que regular, no da igual contrastar que no. Tenemos que tener ganas de pelea» porque «es el sello que nos distingue». «Somos periodistas, es lo que elegimos. Como dice una de una de las personas a las que más admiro —en referencia a Springsteen— Born to run: nacimos para correr», cerró.