La cimentación del paso de Lancia pone en obras todo el tramo norte de la A-60
La construcción de las pilastras que sujetarán el viaducto impulsa la ejecución de la autovía.

Vista del avance de la cimentación que soportará el viaducto de la A-60 sobre Lancia.
l. u./ v. v. | león
La A-60 saltará sobre Lancia, sobre los vestigios del asentamiento astur y romano que se conservan entre las riberas del Porma y el Esla, por medio de una plataforma de casi un kilómetro de longitud. Las obras para asentar ese viaducto suponen un respaldo definitivo al avance del tramo norte de la autovía, que experimenta una actividad de ejecución febril a lo largo de los 20 kilómetros que traza entre Puente Villarente y Santas Martas.
La solución para salvar los restos de Lancia se levantará sobre una cimentación que acometen desde hace una semana las subcontratas, y que se dispone sobre pilastras que sujetarán la plataforma en forma de voladizo. La autovía, que corre paralela al este del curso de la Nacional 601, se fijará a una distancia mínima de cinco metros por encima de la superficie donde se encuentran los restos arqueológicos a preservar.
Las máquinas reactivaron las obras de la A-60 en el entorno de Lancia en enero, seis años después de la paralización de la autovía que en su avance por la zona se topó con los vestigios de la civilización astur. Hoy, lo que va a ser paso de la A-60 está jalonado de cimentaciones de hormigón, pasos elevados para asegurar las comunicaciones de los pueblos de la zona y los accesos a las tierras de cultivo, o las canalizaciones de riego, además del encofrado que sujetará el nuevo viaducto. Así se ha completado la entrada en obra de todo el trecho de la autovía que desemboca en el kilómetro 199 de la Nacional 601, en las inmediaciones de Santas Martas, y que ya dibuja un perfil ininterrumpido, de extremo a extremo. La maquinaria pesada que acondiciona la traza armada antes del parón del 2011 actúa en la continuidad de la autovía con el viaducto del Porma. El ritmo de trabajo que ofrece la ejecución de la estructura viaria se escenifica también en las interconexiones que se han diseñado para la autovía; los enlaces con la A-231, en el nudo de Santas Martas, obligan a realizar cortes alternativos de tráfico en la autovía del Camino de Santiago durante todo este mes de mayo; el avance sobre capas de asfalto ya resalta en gran parte del trazado. Todo este repertorio de actividad, dirigida a abrir el tramo en 2018, contrasta con el atasco que define el impulso de la A-60, pendiente entre Santas Martas y Valladolid.