pausa de media mañana
En León todavía queda sitio para el bocadillo
El Tribunal Supremo ha avalado la decisión de una empresa que dejó de considerar el llamado descanso para el bocadillo como trabajo efectivo.
Los trabajadores de la construcción Agustine, en primer plano, Jorge, Roberto y David, durante el descanso de media mañana para comer el bocadillo. JESÚS F. SALVADORES
s. fernández | león
Tomarte un descanso durante la jornada laboral es una costumbre habitual entre los trabajadores leoneses. Esta práctica en muchos casos no está regulada, aunque la mayoría de los trabajadores la realizan. Dependiendo del trabajo, el empleado dispone de un tiempo variable y en algún caso el descanso lo tienen que recuperar al finalizar la jornada.
Ahora una sentencia del Tribunal Supremo ha disipado las dudas, avalando la decisión de una empresa que dejó de considerar el llamado «descanso para bocadillo» como trabajo efectivo, al considerar que no supuso una modificación laboral sustancial por basarse en la «tolerancia» del empresario y no ser un derecho reconocido por contrato.
El Ministerio de Empleo aclara que sólo existe la obligación por parte de las compañías de establecer un periodo de descanso cuando la duración de la jornada diaria continuada exceda de seis horas, es decir, si es jornada partida el trabajador no tiene derecho a la pausa mañanera.
Este descanso aquí es sinónimo de huida del trabajo; de vasos de plástico y bollería industrial; de regocijarse de la derrota del equipo contrario o de comentar el último escándalo político. El momento ideal de poner verde al jefe o de contar los días que te quedan para irte las vacaciones varía dependiendo del empleo para el que se trabaje. Los empleados de Eulsa, empresa adjudicataria de la ora, disponen 15 minutos. María Campanario e Isabel Pastrana son dos de las operarias de esta entidad. Cuando llegan las 11.30 hacen una parada para recoger fuerzas en un bar cercano de la zona de trabajo. «Cada pareja de empleados para en un intervalo diferente, lo hacemos así para no coincidir todos en el bar al mismo tiempo», señala Isabel Pastrana.
Luis Sánchez es un ejemplo de obrero que para, literalmente, para comer el bocadillo sobre las diez de la mañana si el trabajo del día le da una tregua. Saca la botella de agua y el bocadillo de la bolsa de plástico y con destreza retira el papel de aluminio para descubrir un delicioso aperitivo. «En esta empresa tenemos descanso, en otras en las que he trabajado, si hacías una pausa la tenías que recuperar», dice Luis Sánchez
Roberto Celada, Jorge Almuzara, David D.G y Agustine Fournier también se dedican a la construcción. «Nosotros no tenemos un tiempo estipulado para el descanso de media mañana, cuando terminamos el bocadillo volvemos al tajo», señala Roberto.
«Tenemos un total de 60 minutos de descanso, yo lo reparto en tres periodos porque es más cómodo», comenta una empleada de Transcom.