Los vecinos afectados: «No hay noche en la que no den guerra»

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León

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Pared con pared. Una de las vecinas que más sufre las consecuencias de los okupas comparte muros con ellos y desde que llegaron hace un mes asegura que las noches se han convertido en una pesadilla. «No hay noche en la que no den guerra», cuenta. Música latina a todo volumen, voces, peleas... A partir de las 22.30 horas la actividad lúdica de los okupantes ilegales del número 8 de Juan Pablo II despierta. «Cantan con karaoke, se meten en la bañera de hidromasaje o taladran la pared para hacer alguna obra a las tres de la madrugada».

Como se levantan tarde, las mañanas en el edificio okupado suelen ser «tranquilas», afirma la vecina de uno de estos pisos con latinoamericanos. Ayer mismo por la mañana la policía dio una vuelta por la zona para comprobar la situación.

Los vecinos están alarmados porque ya han visto peleas entre latinoamericanos y magrebíes para evitar que el resto de los pisos sean ocupados por estos últimos. «Cuando viene la policía ellos se van y dejan a las mujeres y los niños para dar más pena».

Otra vecina alerta sobre el miedo y la incertidumbre que existe entre todos los residentes de los bloques afectados. «Hay gente enferma, mayores y este problema les supone una gran preocupación y más allá de los perjuicios económicos que están causando, tenemos miedo por nuestra integridad física».

Temen por el barrio y su futuro, la devaluación de sus viviendas y el efecto llamada que esta okupación puede causar sobre otros edificios vacíos en La Lastra. «Van a estropear el barrio, no sabemos quiénes son y si se dedican o se van a dedicar a actividades ilícitas».

Recuerda que los okupas de al lado «manipulan» las llaves del agua y temen que cuando llegue el invierno pueda incluso haber una explosión con el asunto de las calefacciones «como ocurrió en una vivienda de San Andrés con el mismo problema». La vecina explicó, además, que también han intentado okupar otras personas los últimos pisos de un edificio cercano, en Antonio Vázquez. «Lograron frenarlo porque la policía llegó a tiempo».

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Los primeros pisos de los bloques afectados fueron comprados sobre plano por más de 300.000 euros, la crisis comenzó a bajarlos y ya han caído hasta los 180.000 euros.