La otra cara del impuesto: sin problemas en los pueblos

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León

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¿Y qué pasa en el lado contrario, en los pequeños pueblos? «Precisamente porque las cantidades a cobrar no son elevadas, muchos ayuntamientos de la provincia no incluyen dicho impuesto en su carga fiscal. En muchos municipios no hay más de 2 o 3 transmisiones anuales (o ninguna), con lo que es más costoso para dicho ayuntamiento el trámite que los ingresos por dicho concepto», señala Darío Villanueva, de León De Pueblo, una inmobiliaria especializada en vender casas en localidades de la provincia.

«Hay que tener en cuenta —explica este experto— que se trata de un impuesto que grava la «teórica» revalorización del suelo urbano, desde el momento de la adquisición del solar o la casa, hasta la transmisión posterior. Es un impuesto que no afecta a fincas rústicas; por lo tanto, y porque el coeficiente a aplicar sobre dicho incremento no suele ser muy alto, las cantidades a abonar en el momento de transmitir el inmueble son moderadas».

En su opinión, en la venta de inmuebles rurales no ha habido el desplome comercial que sí ha afectado a los pisos en las grandes ciudades. «Creemos que esto es debido a que, ni antes ni ahora, se inflaron los precios de las casas de pueblo artificialmente. Hemos intentado aconsejar a nuestros clientes unos precios realistas con el fin de que dichas casas o terrenos se vendieran en un plazo razonable de tiempo. Incluso la crisis ha hecho que muchos compradores vieran en la casa de pueblo una posibilidad, real y no sólo romántica, de vivir todo el año en un entorno más tranquilo y con más espacios que en la ciudad». Según Dario Villanueva, un mercado sin grandes picos de sierra, con una demanda «estable».

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