vientos revueltos en el negocio eólico
La política de Trump pone en jaque un negocio de 100M€ anuales en León
Su proyecto de ley sobre renovables descalabra las cuentas de las compañías eólicas, entre ellas las previsiones de negocio de Vestas .

Los precios internacionales de los componentes eólicos han sufrido un fuerte descenso en los últimos meses. JENSEN
maría j. muñiz | león
A Donald Trump no le gustan los aerogeneradores, y menos las primas con las que se incentiva el crecimiento de la generación eólica en su país. El presidente de Estados Unidos está cumpliendo su promesa electoral de rebajar sensiblemente estas ayudas, y la enorme inversión en nuevos parques en el país comienza a aflojar el paso. La industria de fabricación de componentes eólicos está siendo la primera víctima de esta situación, que se suma además a un complicado momento a nivel mundial por la rebaja de los precios de los componentes eólicos.
Una coyuntura difícil en la que la economía leonesa se juega un negocio anual de casi 100 millones de euros (aunque las cifras en cada ejercicio fluctúan con intensidad). Las exportaciones de aerogeneradores de energía eléctrica fabricados en León y que tienen como destino el mercado estadounidense fueron el año pasado de 95,97 millones de euros; y sólo en los ocho primeros meses de este año las ventas han ascendido a 35,59 millones. En 2015 este negocio sumó algo menos de 18 millones de euros a las exportaciones de la provincia.
En todo caso, y teniendo en cuenta que el mercado de los componentes eólicos se mueve con cierto margen de plazos (entre los pedidos y la entrega de la mercancía) y responde a estrategias a medio plazo, parece claro que las expectativas que la política sobre energías renovables del anterior gobierno norteamericano habían incrementado los proyectos inversores en este sector, y con ellos los encargos de aerogeneradores. Y la nueva normativa que prepara el actual puede frenar buena parte de esos proyectos.
eólicas en la provincia
En el caso de León el peso de este negocio lo lleva la multinacional danesa Vestas. La provincia desarrolló a comienzos de siglo, en los años de fuerte impulso de los proyectos de generación eléctrica limpia, una potente industria de componentes eólicos. Se asentó en buena parte en El Bierzo y se dibujaba como una alternativa firme al empleo que se perdía en la minería. Durante unos años generó miles de empleos, que desaparecieron poco después, con la mayor parte de las empresas que se habían creado, cuando el Gobierno decidió frenar y luego racionar las concesiones de nuevos parques. Y sobre todo regular las millonarias primas que se pagaban para incentivar el negocio eléctrico verde.
Vestas no fue ajena a esta situación, de hecho pasó por años de dificultades y recortes de empleo. Sin embargo hace tres años el proceso de reordenación de la compañía apostó por la planta ubicada en el polígono de Villadangos del Páramo, estableció nuevas líneas de producción de aerogeneradores de última generación y comenzó un camino ascendente en la producción, dirigida fundamentalmente a los mercados exteriores. El de Estados Unidos es uno de sus principales clientes en esta etapa.
objetivos rebajados
El resultado de esta situación es el ‘profit warning’ (la advertencia de una empresa cotizada de que los resultados no cumplirán las previsiones que se habían anunciado) presentado hace unos días por la multinacional danesa, en el que rebaja su objetivo para los dos próximos ejercicios. Argumentado fundamentalmente por la caída de los precios que está registrándose en el mercado internacional. La irrupción de los fabricantes chinos en este mercado, el hecho de que muchos concursos opten por las subastas competitivas y el avance del cambio legislativo en Estados Unidos son las principales causas de este anuncio. La situación se ha traducido en una brusca caída de los precios de los componentes eólicos.
Sólo en un día Vestas se desplomó en bolsa un 19%. Además, el resultado del negocio en el tercer trimestre del año reveló un descenso del beneficio del 18%, que se suma a los datos también negativos de los dos trimestres anteriores. Aunque las pérdidas afectaron al conjunto de las multinacionales fabricantes de aerogeneradores, la danesa está sufriendo especialmente la situación, porque tiene una mayor exposición al mercado estadounidense: casi el 40% de sus ingresos el año pasado fueron de ese mercado.
El proyecto de Ley presentado por el gobierno de Trump prevé rebajar los créditos fiscales a la implantación eólica de los 2,3 centavos por kilovatio hora fijados en 2016 a 1,5 centavos. La patronal eólica de Estados Unidos ya ha advertido que esta decisión pone en riesgo las inversiones previstas, que calcula en 50.000 millones de dólares; y que duplicarían la capacidad eólica actual del país en el horizonte de 2030. Un respiro podría venir de las políticas de los estados del país, que sí parecen decididos a impulsar sus propios programas de energías renovables.
En todo caso, el panorama de los grandes fabricantes de turbinas parece marcado a corto plazo por una fuerte situación de inestabilidad.