Fue a la guerra por su hermano
Jesús García Quijano nació en 1875 en el seno de una familia de labradores de Viduerna de la Peña (Palencia). Con 22 años tomó su primera decisión valiente: ir a la guerra en lugar de su hermano Venancio, que no quería. Su tarea estaba a 12.000 kilómetros, en el archipiélago filipino, donde llegó a bordo del vapor Isla de Luzón. No se imaginaba que protagonizaría el sitio más largo de la historia militar española, de casi un año. En Baler, donde España se enfrentaba a la liquidación de su imperio colonial. El primer día del encierro, el 30 de junio de 1989, recibió un balazo en el pie que le curó el encargado de la enfermería. Sobrevivió junto a otros 32 soldados. Quince perecieron por enfermedad y sólo dos, por balazos tagalos, mientras el destacamento causó más de 700 bajas en las filas filipinas. En 1908, logró una mísera pensión de 60 pesetas, pero fue uno de Los Últimos de Filipinas, una expresión que se ha extendido a todos aquellos que resisten contra viento y marea.