Por los vericuetos de la política
Probó suerte con la política «y gracias a él conocimos a Julio Iglesias y a Camilo Sesto», apunta su hija Victoria, que sigue la conversación muy de cerca. Presidió la Comisión de Cultura y Deportes: «Tanto que hablan de la movida, la trajimos nosotros antes a León, con Quiñones, con Manolo Ordás y con José María Suárez. Yo me presenté por el Tercio Familiar, salí cuarto en votos y solamente había puesto para tres concejales. Me recomendaron que me presentara a la proclamación aunque se suponía que yo no iba a salir elegido». Una variada suerte de vicisitudes dio con sus huesos en el escaño municipal. Fue hasta que en 1978 dio por finalizada la experiencia en la política. «Dimitió José María Suárez en la alcaldía y yo hice lo mismo. A mí me dijeron que no me la admitían y dije: ‘Bueno, pues da lo mismo, no vuelvo’ y así acabó la cosa».
La experiencia le ha demostrado que las autonomías «han generado más perjuicios que beneficios».
Había hecho sus pinitos antes antes con la faceta deportiva. Fue campeón universitario de fútbol. «Ganamos 6-1 a Madrid en la final y nos hizo una entrevista Alcaraz, que era un locutor deportivo muy famoso. Dijo: ‘Aquí tengo al extremo derecho, que tiene cara de velocidad’. Sería por la nariz afilada...», ríe burlón.
ETAPA DE FORMACIÓN
De su etapa de formación también guarda anécdotas. «El título de bachiller había que sacarlo en Oviedo. Fui a examinarme y en Ciencias me tocó Torcuato, que era un fenómeno. Nos pedía que aprendiéramos la materia y no la recitáramos como los papagayos, sino con ejemplos para que se viera que lo habíamos comprendido. Me preguntó en un examen si los caracoles tenían lengua. Yo pensaba que si roían las hojas, algo tenían que tener y me dijo: ‘¿Usted no sabe el famoso cantar?. Yo le dije que si era lo de ‘caracol-col-col’ y me echó de la sala. Me suspendió... Luego aprobé en septiembre».