Diario de León

plantígrados en cautividad

Así envejecen los osos de la capital

Se mueven menos, pero su dieta rica en frutas y miel hacen que Luna y Ponderoso, contemporáneos de la fallecida Tola, alcancen la plenitud de sus vidas en el Coto Escolar con lozanía, vigor y rodeados de chavales.

Luna en la jaula del Coto Escolar

Luna en la jaula del Coto Escolar

Publicado por
Marco Romero - M. ROMERO | LEÓN
León

Creado:

Actualizado:

Tras la reciente muerte de la osa Tola en el cercado osero donde compartía vida con su hermana Paca, el foco vuelve a acercarse a la pareja de osos en cautividad más emblemática de León, la que forman Luna y Ponderoso en su hábitat del Coto Escolar. Los plantígrados son contemporáneos de las osas asturianas y su trayectoria ha sido más o menos paralela, aunque con algunos matices que parten desde el día que los entonces oseznos entraron a sus correspondientes cercados hasta convertirse en lo que son ahora, dos ancianos; eso sí, con muy buena salud.

Ponderoso, cuyo nombre responde a su majestuosidad y peso —se trata del oso en cautividad más grande de España—, tiene 27 años y pesa alrededor de 450 kilos. Nunca ha conocido la vida en libertad, puesto que nació en un zoo de Alemania y con muy poca edad fue trasladado a León. Luna, bautizada así para honrar a una de las comarcas más bellas de la provincia, pesa algo menos de la mitad, lo que no hace que su carácter amedrente al macho. «Es activa y enérgica, todo lo contrario a Ponderoso, que es menos díscolo y muchísimo más tranquilo», como les describe Teresa Santamarta, directora del Coto.

Teniendo en cuenta que la esperanza de vida de un oso pardo en cautividad puede alcanzar hasta los 40 años —son de origen centroeuropeo, no cantábrico—, la lógica es menos optimista y con 27 años ya se marca la ancianidad de la especie. No obstante, Luna y Ponderoso viven «a todo confort».

De partida, su dieta sale de los productos que comen los niños que visitan el núcleo zoológico, como está calificado el Coto. Vaya, que macarrones con tomate y productos de la huerta son el día a día de estos plantígrados, que residen en un conjunto de jaulas de unos 1.000 metros cuadrados. Pero si hay algo en sus vidas que adoran por encima de todo eso es la miel. «Cogemos un palo, lo metemos en un bote de miel de nuestras propias colmenas y se lo dejamos chupar. Otras veces les untamos la miel en pan y lo disfrutan como nadie»; incluso tienen días de darse chapuzones en una pequeña piscina que les han habilitado para el asueto. A los niños y niñas les encanta. Pocos tienen la oportunidad de ver un oso gigantesco a través de la doble valla que les distancia unos pocos metros del animal. Eso ellos, porque Eduardo, el trabajador que lleva cuidando de Luna y Ponderoso desde que llegaron al Coto Escolar, se lo pasa en grande jugando mano a zarpa con el macho; la esquiva Luna observa desde la distancia, incluso aunque haya deliciosas calabazas de reclamo.

Más de 16.000 niños y niñas de quinto y sexto de primaria de todos los centros de León públicos y concertados han pasado por la casa de Luna y Ponderoso en 2017; y también por la de las parejas de gamos, ciervos y emúes con las que conviven los osos.

Luna es tres años más joven que Ponderosa . RAMIRO

Según los partes veterinarios que realiza puntualmente el responsable municipal, ambos se encuentran en muy buen estado de salud. Estos días de frío y niebla les gusta cavar pequeñas cuevas en el suelo para hacer como que hibernan. Pero no lo hacen, porque el día que sale el sol la alegría vuelve a casa y todo son arrumacos y juegos patas arriba. Hace siete años, Luna y Ponderoso pudieron tener un mejor hogar cuando se propuso su traslado a un cercado de enormes dimensiones en la montaña. La Junta lo dejó en manos de los pueblos para que se pusieran de acuerdo. Se ofrecieron en el Bierzo y en Picos de Europa, pero todos prefirieron dejar a los osos en la capital antes que ceder el proyecto al municipio de enfrente.

tracking