radiografía de un territorio
Protagonistas en el mapa rojo de la España vacía
El 90,3% de los 2.248 municipios de Castilla y León pierden. residentes desde 2011, diez puntos por encima de la media nacional.
A.G.P. | redacción
Con un crecimiento demográfico anual en números rojos (-0,86%) en el periodo 2011-2018 en Castilla y León, la Comunidad se asoma al abismo. Desde hace casi ocho años, el 90,3% de sus municipios han perdido población, casi diez puntos por encima de la media nacional, que alcanza ya al 81% de los ayuntamientos españoles. En esta lista únicamente es superada por tres regiones: Castilla-La Mancha (90,8%), Extremadura (91,2%) y Asturias (98,7).
En el informe La Despoblación en Castilla y León: un marco de análisis , el profesor Molina alerta de que 1.935 municipios, de los 2.248 que suma la Comunidad, pierden población en el siglo XXI y desde 2011 son ya 2.031. Además, en lo que va de centuria, 577 han mermado más de un tercio su población, 564 de éstos tienen menos de 500 vecinos.
Castilla y León es uno de los paradigmas españoles del desequilibrio entre territorio y población, con un 80% de sus habitantes residiendo en el 20% de su superficie, es decir, principalmente en áreas urbanas o sus zonas de influencia. Envejecimiento y dispersión geográfica, con una orografía compleja en el caso de provincias como León, suman factores que agravan aún más el fenómeno de la despoblación y forja alianzas entre las autonomías especialmente castigadas por este fenómeno.
Castilla y León, Asturias, Aragón y Galicia protagonizaron en febrero en León una cumbre de presidentes autonómicos para analizar, entre otros, el problema de las sangría poblacional. Las cuatro alzaron su voz y reclamaron al unísono al Gobierno una solución de Estado para atajar un fenómeno al alza. También exigieron un modelo de financiación autonómica de acuerdo a los costes reales de la prestación de servicios en lugares con características propias como la despoblación, la ruralidad, la dispersión geográfica y la avanzada edad de sus habitantes, factores que elevan los gastos destinados a aspectos como la sanidad y los servicios sociales.
Estas cuatro autonomías iniciaron el camino de la lucha contra la despoblación en 2013 para pedir medidas urgentes contra la pérdida de habitantes y posteriormente se sumaron Castilla-La Mancha, Extremadura, Cantabria y La Rioja.
El alto coste de la prestación de servicios en territorios con grandes áreas rurales como Castilla y León se plasma en cifras como las que reflejan que sólo 432 de sus municipios cuentan con centros educativos, Ceas y centros de salud. Y un dato, que según el informe del profesor Molina, revela la merma de la población a la que atienden en 73 de estos municipios. Así, mientras en 2001 prestaban servicio a 324.846 habitantes, en 2017 eran ya 308.549.
El informe aborda también el peso de los servicios generales en el gasto de los ayuntamientos de menos de 5.000 habitantes en la Comunidad. En 2010 suponían el 15,6% y seis años después representaba el 31,9%.
La debacle demográfica tiene sus cifras y porcentajes propios en León: entre 2010 y 2018 ha perdido cerca de 36.000 habitantes. Supone el 80% de la resta de los últimos veinte años, un descenso que ha provocado que la edad media de los leoneses (48,3 años) sea cinco años superior a la de España. Los datos reflejan también que la tasa de envejecimiento de su población se sitúa ya en 2,5 mayores por cada joven.
La merma permanente de población, espoleada por los duros años de la crisis y la práctica desaparición de la minería, tiene su reflejo en los municipios, fundamentalmente los del área rural. En León, únicamente tres cuentan con más de 20.000 habitantes (la capital, Ponferrada y San Andrés). El 72% de los ayuntamientos tiene menos de mil habitantes y el 46% se encuentra entre los 100 y 500.
El fenómeno de la despoblación azota también a la propia capital de la provincia que en los últimos nueve años ha restado el 4,33% de su población y Ponferrada el 6,49%. Dos núcleos paradigma de las cuencas mineras, Villablino y Bembibre, perdieron durante este periodo el 13 y 9% de sus residentes, respectivamente.
El grupo poblacional con más leoneses es el comprendido entre los 50 y 59 años: el 16,16% del total. También los residentes extranjeros han disminuido. En los años anteriores a la crisis sumaban 30.000, mientras que actualmente suponen 18.000. Muchos regresaron a su país u optaron por cambiar de provincia en busca de empleo.