Sin sostenibilidad ni suficiencia, es la hora de respuestas a largo plazo

Expertos de BBVA y economistas reclaman profundizar en medidas que complementen el sistema público y garanticen la renta de los pensionistas.

Luis Vadillo, María J. Muñiz, Nuria González Rabanal y Carmen González Velasco, en la mesa redonda de ayer.

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León

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maría j. muñiz | león

«En la medida que sigamos pensando que el Estado providencialista va a seguir pagándonos, tenemos un problema». Con el sistema de la Seguridad Social en déficit desde 2010, y convertido este déficit en un problema estructural que sigue creciendo, es hora de fijar nuevos sistemas de ingresos, además de analizar el gasto del Estado del Bienestar. El sistema no es actualmente sostenible (no puede durar en el tiempo) ni suficiente (no puede afrontar todo el gasto). Un gasto creciente frente a una población envejecida y cada vez más longeva, con menos trabajadores que además sufren aún las consecuencias de la crisis en salarios y acceso al empleo (con la consiguiente repercusión en la recaudación por cotizaciones).

Ser conscientes de que lo cotizado durante la vida laboral no cubre actualmente más que una pequeña parte de las pensiones que se cobran, y sobre todo que la generación del ‘baby boom’ se acerca al retiro y no habrá suficientes recursos para atender sus prestaciones tal y como ahora se entienden, es el primer paso para afrontar una realidad que afecta a los países desarrollados. Pero en mayor medida a España, que en 2040 superará a Japón como el país más longevo del mundo. El problema llegará de manera especial con las generaciones siguientes, a las que no se puede seguir engordando la cuenta de deuda que se deja en herencia.

La «bomba de relojería» lleva años sobre la mesa del debate político y económico, pero hasta el momento las estrategias cortoplacistas de los gobiernos no han permitido afrontar con valentía una solución que requiere soluciones que pueden ser impopulares en el momento, pero que no admiten demora. Los análisis están hechos, la realidad es tozuda, y únicamente falta un consenso político de altura para afrontar una situación que no tiene vuelta atrás, y se agrava con rapidez.

Son algunas de las conclusiones de la mesa de debate sobre el futuro de las pensiones organizada ayer por el Club de Prensa de Diario de León, en la que participaron Luis Vadillo, director del Instituto BBVA de Pensiones; Nuria González Rabanal, decana del Colegio de Economistas de León y Carmen González Velasco, coordinadora del Máster Universitario en Ciencias Actuariales y Financieras de la Universidad de León.

Educación financiera

Un debate en el que se puso de manifiesto la urgente necesidad de implantar las enseñanzas financieras en los colegios desde edades tempranas, pero también de fomentar esta formación entre personas de todas las edades, para que sean conscientes de la situación y necesidades del sistema y de cómo les afectará esta evolución en el futuro. Vadillo mostró en este sentido el proyecto BBVA Mi Jubilación, que en sus cinco años de historia ha recibido millones de visitas de usuarios de todo tipo, sobre todo para utilizar las herramientas digitales que permiten simular los cálculos de las remuneraciones que se recibirán en el futuro.

Además, a través de BBVA Research, se publican periódicamente estudios e índices sobre la evolución de las pensiones y el sistema de la Seguridad Social. Entre ellas la última encuesta realizada por el Instituto, que recoge por primera vez datos de la población de más de 60 años. Según explicó Vadillo, mientras la mayoría de la población activa desea adelantar su edad de jubilación un 40% de los ya retirados señala que hubiera trabajado más tiempo, y otro 44% que les parece correcta su edad de jubilación.

El 60% de ellos considera que tiene la pensión garantizada, aunque no cree que ocurra lo mismo con la siguiente generación. Sin embargo, reclaman mayoritariamente un incremento de sus prestaciones de acuerdo con el IPC, aunque la reforma de las pensiones de 2013 supusiera acumular más recursos de cara al futuro. De media tienen 2,5 hijos y el 92% tienen su vivienda en propiedad, lo que también les proporciona una situación de seguridad.

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«Esta generación no ahorró para su futuro, pensaba que tendría una buena cobertura. La siguiente generación sí tendremos que ahorrar», concluye Vadillo.