OBITUARIO. Miguel Sánchez | defensor de la supresión de barreras
La última batalla de un luchador

Miguel Sánchez. DL
susana vergara pedreira | León
Ocurre a veces que los mejores se van pronto. Sucede que los buenos se van antes y no hay explicación. Creía en una sociedad inclusiva. En una forma de vida justa. Lo hizo siempre desde la bondad. Con humor. Con la sonrisa. Luchó porque la diversidad no fuera desigualdad. Ganó batallas impensables en tiempos difíciles. Acabó con obstáculos. Logró rampas donde había escaleras. Quitar bordillos que eran abismos. Eliminar barreras. Consiguió que le permitieran volver a ser pez, sumergirse en una piscina. Acceder. Cambiar lo que se daba por hecho. Modificar la forma de ver la realidad. La que parecía única. La nuestra. La vida le puso ruedas en los pies. Una enfermedad lo sentó para siempre en una silla. Apenas era un adolescente. Nunca se rindió. Luchó por una causa justa y noble. Asiduo del Layla, el lugar donde se fraguaron amistades indelebles, había estudiado Filología Hispánica pero se hizo experto en educación vial.
Sus mejores clases, las grandes lecciones, se las daba todos los días a chavales de colegios e institutos, de León y Asturias. Charlas magistrales sobre la importancia de no ir demasiado deprisa. De conservar la calma, la salud, el movimiento y la vida. Él no pudo.
Deja una legión de amigos y recuerdos imborrables. Miguel Sánchez (León 1958-Gijón 2018) se fue en Navidad. Sin tiempo para despedidas.
Ocurre a veces que los mejores se van en días especiales. Para que no lo olvides nunca.