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León

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En estas circunstancias salariales y de calidad en el empleo, la pérdida de trabajadores a favor de otras autonomías continúa. El año pasado salieron de Castilla y León 12.063 asalariados, de los que el 62,1% contaba con menos de 35 años; y llegaron 7.526, de los que sólo el 51,8% tenía esa edad, según las cifras recogidas de la Agencia Tributaria estatal.

En concreto, CCOO constata que el saldo fue negativo en todas las franjas de edad salvo en la de las mayores de 55 años. Así, en Castilla y León entraron 497 personas menores de 26 años y salieron 1.136; de 26 a 35 años entraron 3.402 y salieron 6.467 —que representan el 3,6% de las personas de su edad que había en Castilla y León—; de 36 a 55 años entraron 3.187 y salieron 4.241 y mayores de 55 años entraron 439 y salieron 408 peresonas.

La central sindical advirtió de una doble amenaza para el futuro de la comunidad, ya que a la actual reducción neta de personas asalariadas se suma que se trata, casi exclusivamente, de personas en edades fértiles y que es más intensa en mujeres que en hombres, lo que, «sin duda, dará una nueva vuelta de tuerca a la bajísima tasa de natalidad de Castilla y León, que hace que el crecimiento vegetativo de la comunidad sea negativo».

De hecho, el sindicato recalca en el análisis de su informe, elaborado por el Gabinete Técnico que dirige Carlos Castedo,

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que por cada persona de entre 26 y 35 años que este año se trasladó a Castilla y León desde la Comunidad de Madrid, más de tres hicieron el recorrido inverso; con Cataluña la proporción fue 2,6 y con Canarias fue dos salidas por cada entrada. Sólo con dos comunidades autónomas registró un saldo positivo en esta franja de edad: Castilla-La Mancha con la que la proporción fue de 0,8 salidas por cada entrada y Extremadura con la que tuvimos un saldo de dos entradas por cada salida.