LA LUCHA POR LAS INFRAESTRUCTURAS
El 28 de abril también se votará el ancho de vía que tendrá el AVE en la Variante
El despliegue de los raíles en ancho ibérico desata las críticas políticas contra un tren de «baja velocidad» para el norte

Avance de vías en la Variante, junto al túnel de La Pola de Gordón. MARCIANO PÉREZ
El ancho de vía sobre el que debe avanzar el tren de alta velocidad a través de la Variante de Pajares acumula cinco cambios de criterio; todos, sustentados por el ardor político que acompañó la determinación. El último giro, en otoño, parecía el definitivo, con el proceso de la instalación abocado ya al proceso de licitación.
Pero la convocatoria electoral del 28 de abril abre una nueva posibilidad; para ratificar o corregir la decisión última de instalar el ancho ibérico para dar paso a los convoyes de alta velocidad al norte de León; así lo concretó el equipo de José Luis Ábalos, en la primera decisión relevante que adoptó sobre la estructura subterránea que debe llegar a comunicar León y Asturias por tren de alta velocidad; la alternativa es el ancho internacional, el específico del AVE, que resulta vital para el modelo de tren que Foro Asturias defiende para el corredor del norte, según los parámetros que guían a la Unión Europea para definir el concepto de alta velocidad. Hasta hace diez meses, esa era la fórmula adoptada para amueblar las galerías de la cordillera.
El Ministerio de Fomento, el equipo de Iñigo de la Serna, impulsó esa gestión derivada de un acuerdo presupuestario con Foro, que impuso con firmeza la opción de ancho estándar. Y así se completaron gestiones para desplegar los raíles en esa distancia por la galería oeste; el otro tubo, el derecho, dispondría del recurso del triple hilo, para permitir la afluencia de tráfico mixto, mercancías y viajeros, mientras ampliaba el margen de tiempo y disposición económica para adaptar la Rampa, la traza actual de vía convencional, a las mejoras que requiere la competitividad en el transporte ferroviario.
El calendario electoral acude como plebiscito, para que las urnas aporten la opinión del votante; del resultado de las próximas legislativas, dependerá la pauta, la definitiva, se antoja, con el final de la intervención a vista de ejercicio presupuestario luego de quince años obra y dilaciones en plazos, previsiones y objetivos.
Los defensores de que el tren hacia el norte avance sólo en ancho internacional señalan esa fórmula como adecuada para el AVE; la elegida para todas las líneas de alta velocidad que están en servicio en España. Y subrayan el agravio que supone para este flanco territorial del país que se licite instalación de vía en ancho ibérico mientras se presupuestan partidas millonarias para extender en ancho internacional la circulación de los trenes de alta velocidad por el flanco levantino, el corredor Mediterráneo, contrapunto del retraso contra el que se rebela el noroeste.
Nunca como ante esta convocatoria electoral de abril afloró de forma tan concreta la fórmula técnica del ancho de vía que se debe elegir para que el AVE llegue al extremo norte de la península. Desde el Gobierno socialista, Ministerio de Fomento y Adif, se insiste con el ancho ibérico por la galería oeste, y abrir así la Variante al tráfico ferroviaria a lo largo de 2020. Desde Foro, que se opone frontalmente a dejar la conexión de León a Asturias entre un ancho nacional y prefiere el ancho internacional que dispuso el gobierno del PP en 2018, hay una réplica contundente a lo que interpretan como «una mofa sin precedentes a los asturianos, degradando con ello la Variante de Pajares, condenándonos a una línea de baja velocidad para los trenes de viajeros que tendrán que circular en ancho Renfe o sobre vía de triple hilo, esta es la gran mentira que sentencia a los asturianos y a todos los usuarios del norte a viajar en trenes de baja velocidad». Foro sostiene que definir como desafío técnico sin precedentes «la chapuza ferroviaria de mantener las vías del decimonónico ancho ibérico es una fantasmada». Y recuerda que desde 2008 están abiertos dos túneles de 25 kilómetros, sin uso y más de 3.000 millones.