La Guardia Civil subastó 500 armas, un 20% más que en la puja del año pasado en la que hubo 414 lotes
En el punto de mira
En la subasta celebrada en Comandancia el año pasado hubo 414 armas
La Guardia Civil de León inició ayer la subasta de 501 armas, muchas de ellas requisadas por los agentes en los últimos meses. Todas estuvieron expuestas durante cinco días en el edificio de la Comandancia, ubicado en la avenida de Fernández Ladreda. Los amantes de estas piezas pudieron disfrutar de una muestra donde se exponían 337 escopetas, 27 carabinas, 62 pistolas, 31 revólveres y cuatro rifles. El concurso se resolvió tras examinar la cantidad de la puja que había sido depositada en un sobre lacrado. La mayoría de los que allí se encontraban eran cazadores que buscan una escopeta para poder realizar su deporte favorito. Del mismo modo, hubo otros que deseaban adquirir una pistola o un revólver para practicar tiro olímpico, «porque para uso personal están muy restringidas», manifestaron fuentes de la Guardia Civil. Las condiciones para poder pujar son muy severas. Es preciso estar en posesión de una licencia de armas y si se quiere adquirir una escopeta o rifle hay que poseer también la licencia de caza. Las pruebas que realizan a las personas interesadas son tanto físicas como psíquicas, siendo las últimas las más importantes, y es requisito obligatorio carecer de antecedentes penales. Para los participantes, ésta es una oportunidad única de poder comprar una de esas pistolas o escopetas a un precio menor de su valor real. La manera por la que llegan al depósito es diversa. Hay algunas que han sido intervenidas por la Guardia Civil debido a que al propietario se le ha acabado la licencia, que tiene que ser renovada cada año. También existen otras depositadas que se pueden vender si no son reclamadas por nadie. Con la realización de las subastas, la Guardia Civil tiene controlados a un mayor número de personas. Para ello se requiere una gran profesionalidad para saber a quién se concede el permiso para que luego no haya sorpresas. Los psicólogos que realizan las pruebas de aptitud deben saber en escasos minutos si el ciudadano que realiza el test es apto para portar un instrumento que puede ser utilizado de manera ilegal. La Benemérita suele convocar este tipo de subastas al menos una vez al año, según la cantidad de material que se haya acumulado. El servicio de intervención de armas ha detectado que en los últimos meses los traficantes introducen, a través de la frontera con Portugal, muchos revólveres inutilizados que manipulan para poder disparar. Los avances tecnológicos y la informatización de este área permiten comprobar pericialmente la trayectoria de los disparos y el calibre de cada arma. Los informes son muy útiles en los procesos judiciales.