Diario de León

Prisiones

Csif reclama más plantilla en Villahierro para cubrir el déficit del 25% de plazas

Denuncia el riesgo que suponen los nuevos presos peligrosos

Vista de la prisión de Villahierro, en imagen de archivo. MARCIANO PÉREZ

Vista de la prisión de Villahierro, en imagen de archivo. MARCIANO PÉREZ

León

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La central Sindical Independiente de Funcionarios(Csif) exigió ayer que se cubra el 25% de las plazas que aún quedan vacantes en el Centro Penitenciario Provincial de Villahierro, para hacer frente a las agresiones que están sufriendo por parte de los presos peligrosos que se acaban de incorporar a la prisión.

Según el sindicato «la plantilla tiene un porcentaje de plazas vacantes de cerca del 25%, lo que propicia que estos incidentes sean más difíciles de atajar».

Por ello, CSIF reclama más personal y que se cubran las plazas vacantes, para evitar incidentes como los de las últimas semanas, o el último ocurrido el pasado miércoles 16, en el que dos trabajadores del centro resultaron heridos por una agresión de un recluso, al ser reducido en su celda del módulo de aislamiento.

Por centros, las vacantes en Ávila son 23 puestos, de 162; en Burgos 50, de 253; en Dueñas (Palencia) 133, de 508; en León 122, de 538; en Segovia 96, de 311; en Soria, 37, de 139; en Topas (Salamanca) 181, de 617; y en Valladolid 71, de 291. Además, Csif recuerda que la apertura de la nueva prisión de Soria requerirá más de un centenar de funcionarios.

La prisión leonesa de Villahierro, ubicada en la localidad de Mansilla de las Mulas, recibe con carácter indefinido presos calificados como ‘91.3’. Dentro del régimen penitenciario se trata de los internos con mayor índice de peligrosidad, aquellos que se consideran inadaptados al sistema y que cuentan con incidentes reiterados (como media, uno a la semana).

Envejecidos

Csif entiende que este centro penitenciario no se encuentra preparado para recibir a este tipo de reclusos, debido a diferentes circunstancias. «En la actualidad, la prisión de Villahierro cuenta con una de las plantillas más envejecidas de toda Castilla y León, y actualmente hay un porcentaje de plazas vacantes del 25%. Esta falta de personal redunda en el buen funcionamiento diario de las prisiones de la Comunidad, especialmente en la de Villahierro, que con la gran cantidad de presos peligrosos que recibe en los últimos tiempos ha aumentado la conflictividad de manera significativa».

Los responsables del sindicato alertaron de la falta de médicos en las cárceles, con el 67 % de las plazas sin cubrir, es decir, 36 facultativos de 53. «Es urgente que se cubran estos puestos, así como la de otros especialistas, como son psicólogos, ya que la atención médica y psicológica resulta fundamental para una parte importante de los internos, que suman 3.444 en la Comunidad, a fecha de 25 de mayo», dice la central sindical.

Csif entiende que este problema se resolvería si la atención sanitaria penitenciaria se transfiriese a al servicio de Salud autonómico, en Castilla y León al Sacyl. Así, las plazas se incluirían en la oferta de empleo de Sacyl, resultarían más atractivas y se cubrirían.

El sindicato independiente solicita soluciones inmediatas a la administración para evitar que este tipo de agresiones periódicas se conviertan en aún más habituales, y el primer paso es «aumentar la plantilla de las cárceles y acabar con el gran número de vacantes».

Además, Csif remarca que este incidente «es un nuevo ejemplo de la peligrosidad que conlleva el trabajo de los funcionarios de los centros penitenciarios, y reiteramos, una vez más, la petición a la Administración para que no retrase más la consideración de los trabajadores penitenciarios como agentes de la autoridad, y que se revisen sus condiciones laborales, que tanto hace que no se negocian».

Los hechos de la última agresión, según recuerda el sindicato y como ya publicó este periódico, sucedieron sobre las 20.00 horas del miércoles 16, cuando el interno (de los clasificados en el artículo 91.3 y considerado muy peligroso, rompió la silla de su celda, un cristal de la ventana y el colchón, y comenzó a tirar por la ventana al patio trozos del colchón ardiendo.

Cuando los funcionarios fueron a su celda, se encontraron al interno armado con dos objetos punzantes que había obtenido al romper la silla, los cuales intentó clavar varias veces en el cuello de los funcionarios, no lográndolo gracias a la profesionalidad de los mismos y al material de protección disponible, según han relatado a CSIF.

Durante la reducción del interno resultaron lesionados dos funcionarios de carácter leve que, al igual que el interno, fueron atendidos en la enfermería del centro penitenciario.

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