Los matices sobre las frecuencias, franjas horarias y viajeros
Otra liberalización de rutas de tren para viajeros crea unas expectativas de crecimiento en la España periférica en la que la conexión por tren en larga distancia no tiene competencia.
Las iniciativas de los operadores, algunas de ellas relatadas en intervenciones públicas, coinciden con esta nueva ola de víspera de movimientos en el sector ferroviario de transporte de viajeros, en el que en las últimas semanas se han aportado detalles sobre la intención de Ouigo de salir al norte de Madrid, y conectar Chamartín con Segovia o Valladolid; o mejorar y completar con nuevas paradas y destinos la conexión de Madrid y Murcia.
El cuestionario se dirige a los operadores ahora activos en España, Iryo, Ouigo, además de Renfe, aunque es probable que se añadan más empresas como las empresas Ecorail, una sociedad que compagina la oferta de viajeros y el transporte de mercancías, la sociedad que explota los ferrocarriles en Cataluña o la vasca Euskotren. El debate en torno a esta extensión de la liberalización ya deja orientadas algunas cuestiones hacia las que se dirigirán las nuevas estrategias; las bandas horarias de mayor demanda, para rentabilizar al máximo la iniciativa de los operadores, parece ser uno de los condicionantes que van a marcar la nueva exposición de adjudicaciones de surcos en las vías de alta velocidad.
Los candidatos
Las propuestas se esperan también de la catalana FGC, Euskotren o de Ecoraíl
También se eleva a pública a intención de Iryo de entrar en las líneas del norte, aunque hasta la fecha no se ha matizado más que de forma oficiosa, y nunca más allá de los enlaces que llevan a Galicia.
Para completar toda esta gama de matices que condicionan la próxima apertura de plicas en el ferrocarril español se añade el condicionantes del ancho variable que han de afrontar las ramas que operen en algunas líneas de alta velocidad, como es el caso del despliegue que define la conexión por Galicia, o la que conectará en pocos meses León con Asturias. Que los operadores accedan a estas trazas implica que los fabricantes dispongan de modelos de tren capaces de afrontar los saltos de ancho. Otra rémora.