Diario de León

Las canalizaciones, aceras y aparcamientos se homogeneizan con 170.000 €

El Caminón, de vía pecuaria a Milla de Oro residencial en Villaquilambre

Los 350 propietarios de chalés logran tras 35 años que se urbanice la calle de forma homogénea

El Caminón de Villarrodrigo comenzó a dibujarse en 1991 con las primeras construcciones, hoy son ya 350. La singularidad es marca de muchos chalés. fernando otero)

El Caminón de Villarrodrigo comenzó a dibujarse en 1991 con las primeras construcciones, hoy son ya 350. La singularidad es marca de muchos chalés. fernando otero)

Pilar Infiesta
León

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Hace 35 años, en 1991, el paraje de El Caminón, situado en la localidad de Villarrodrigo de las Regueras, constituía un paseo verde repleto de rebollos, una especie de árbol multitronco típico de la zona. Transitado desde tiempos inmemoriales por el ganado trashumante que subía o bajaba de la montaña central leonesa, la senda comenzaba entonces a enmarcarse con casas señoriales.Pocas normas urbanísticas se atendían en aquella época y al calor del boom inmobiliario fueron levantándose construcciones unifamiliares de envergadura y según los gustos de los propietarios. Hoy constituye la Milla de Oro de Villaquilambre, con 350 chalés, muchos de ellos dignos ejemplos de salir en la revista de El Mueble. Eso sí, las primeras casas se efectuaron sin canalizaciones de agua, alumbrado o saneamiento común. Y el mal estado de la carretera de acceso provocó en junio de 1993 que una quincena de vecinos se encerraran durante dos días en el propio Ayuntamiento de Villaquilambre para reclamar soluciones.El alcalde de entonces, Manuel Antonio Ramos Bayón, prometió solventarlo girando contribuciones especiales a los residentes para cofinanciar los trabajos y echó la culpa del retraso en iniciar las obras de acondicionamiento a la descoordinación vecinal.El caso es que la antigua vía pecuaria de El Caminón, que formaba parte de la Cañada Leonesa Occidental para recoger principalmente los ganados de los puertos situados en las cuencas altas del Bernesga y del Torío, las comarcas de La Tercia y La Mediana, se fue convirtiendo en una calle residencial que sustituyó la tierra y la hierba que pisaban las vacas y a las ovejas por una capa de cemento tan ligera, que se llenaba continuamente de baches. En 2002, el Ayuntamiento gobernado por Lázaro García Bayón, tomó cartas en el asunto con promesas de urbanizar El Caminón, gracias a los beneficios millonarios que reportaban a las arcas municipales el 10% de los aprovechamientos de los SAU-30 y 31, donde se estaban construyendo cuatrocientas viviendas. Casi 1,7 millones de euros que también servirían para la carretera de Villanueva a Villasinta y para una de las seis rotondas sobre la N-631. Y se hizo, pero prosiguió un cierto desorden.

En 2009 se logró adecuar el reivindicado cruce de El Caminón con la carretera de Santander con el Plan E. Y desdeentonces y hasta 2023 no se había proyectado un arreglo que permitiera reorganizar una zona del municipio que creció en diferentes fases con actuaciones individuales, de pequeñas urbanizaciones y promotores. El Ayuntamiento dirigido por Manuel García decidió poner orden en lo referente a pavimentos, servicios eléctricos y de telecomunicaciones, desagües de pluviales y alumbrado, que se reflejaba en tramos sin urbanizar, otros tramos urbanizados individuales y otros colectivos. La idea era establecer un criterio uniforme con 170.000 euros del Plan de Cooperación de la Diputación.

No le dio tiempo, pero sí a su sucesor en la Alcaldía Jorge Peérez. De modo que la obra que por fin homogeneiza El Caminón se acaba de acometer tras tres décadas y media. La primera fase ha permitido enterrar las canalizaciones de las redes de pluviales, fuerza, eléctricidad y telecomunicaciones en un tramo de 530 metros, incluidas las que estaban en cuneta de tierra. Las tuberías de PVC de cincuenta centímetros se protegieron con gravillín y se dotaron con pozos de registro y limpieza con una tapa de fundición en la que figurará la inscripción «Pluviales». La zona se rematará con aceras y aparcamientos. Así que el suelo fertil de la vía pecuaria de Villarrodrigo, que formaba parte del entramado leonés de 2.386 kilómetros de esos auténticos «pastos longitudinales» donde el ganado se alimentaba mientras caminaba, y, al tiempo, abonaba el terreno, sigue siendo fertil para el municipio.

El mal estado del vial de acceso provocó en junio de 1993 que 15 vecinos se encerraran dos días en el Ayuntamiento

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