Diario de León

Una brecha del 19% que las mujeres arrastran toda la vida

La merma salarial no es el único lastre que sufre el colectivo femenino, pero condiciona drásticamente su capacidad de emprender e invertir. Una leonesa acumula en 30 años de trabajo una pérdida económica de 140.000 €
​Editorial | Demasiadas razones para que el 8-M siga presente en las calles

Una de las concentraciones con las que desde ayer se reivindican los derechos y la igualdad de las mujeres.

Una de las concentraciones con las que desde ayer se reivindican los derechos y la igualdad de las mujeres.nacho gallego

María Jesús Muñiz Prieto
Leon

Creado:

Actualizado:

La brecha de género es discriminación. Prohibida desde hace décadas en la legislación, incentivada su superación en múltiples proyectos con sustanciosos fondos públicos, con una evolución cuestionable tanto en los aspectos ideológicos como en los sociales y económicos. Fácilmente cuantificable en la práctica, porque se traduce en merma salarial y de pensiones, trabajos más precarizados y con claro sesgo de género, pérdidas millonarias cuando se suman los años de demérito y por tanto pensiones y última etapa de la vida más empobrecida y vulnerable.

Los últimos informes abren una joven ventana a la esperanza: ellas están mejor formadas y acceden ya a trabajos cualificados. No a puestos directivos, ahí queda mucho por recorrer. Entre los menores de 25 años ellas son más y mejor preparadas. De ahí para arriba, todo es lastre y desventajas. A más edad, mayor perjuicio. La inmensa mayoría de las mujeres sigue sobreviviendo en una desigualdad incapaz de romper estereotipos y roles de género.

Los caminos de la preparación para el mercado laboral son un claro ejemplo, y el resultado de sistemas que se potencian, como la Formación Profesional, muestran evidencias claras. En León las alumnas son mayoría en los ciclos de FP de Imagen personal (89,47%); Textil y Confección (más del 61%); Comercio y Marketing (57%) y Administración y gestión (más del 54%); aunque sólo un 34% de los estudiantes de FP en la provincia son mujeres. El Electricidad y Electrónica el 99% de los alumnos son varones; más del 90% en Fabricación Mecánica; un 90% en Transporte y Mantenimiento de Vehículos y casi un 85% en Agraria.

Y es que, según un informe de CC OO de León, «la división sexual del trabajo, impulsada por estereotipos y roles de género, provoca que mujeres y hombres se concentren, mayoritariamente en determinados sectores y ocupaciones». Así, las mujeres están sobrerrepresentadas en trabajos relacionados con cuidados, educación, salud o servicios sociales; mientras que los hombres predominan en sectores como la tecnología, ingeniería o construcción.

Y esto tiene un reflejo claro en la becha salarial, porque las ocupadas por mujeres perciben sueldos menores. En todo caso, el análisis del sindicato advierte de la falta de transparencia en la política retributiva de las empresas, que provoca que esa diferencia se mantenga, porque dificulta identificar los puntos de la desigualdad.

Salario medio

El informe analiza los salarios en los sectores más representativos. En general los leoneses cobran menos que la media tanto autonómica como nacional, tanto los hombres como las mujeres. El salario medio masculino es de 24.635 euros, y el de las mujeres de 20.016, es decir, una media de 4.619 euros menos cada año cobran las mujeres, un 18,75% inferior. En 30 años, esa diferencia supone una pérdida de casi 139.000 euros.

Las diparidades van desde más del 30% de brecha salarial en los servicios a las empresas; 27,54% menos en agricultura y ganadería; 27,3% en comercio y transporte; 25% en información y comunicaciones; 23% en entidades financieras y aseguradoras; 17% menos en industria; 15% en servicios sociales o un 11% menos en construcción e inmobiliarias.

Un caso peculiar es el de las entidades financieras y aseguradoras, que en el caso de León tiene casi un 60% del total de empleo femenino, aunque las mujeres «siguen cobrando salarios significativamente más bajos que los hombres»; una situación parecida a la del sector de servicios a las empresas.

En resumen, en todos los sectores los hombres cobran más que las mujeres. En cantidades que, sumado el conjunto de la vida laboral, suponen diferencias muy sensibles, que se traducen además en unas pensiones de jubilación menores.

«Se condena a las mujeres a situaciones de pobreza, precariedad laboral, dependencia económica, e imposibilidad de acceder a determinados servicios como por ejemplo los créditos para emprender una actividad económica, o para el acceso a la vivienda», advierte CC OO. Que recuerda además que las mujeres realizan la mayor parte del trabajo en el hogar y el cuidado de las familias: «Son trabajos no visibilizados».

Y otro punto a tener en cuenta: la desigualdad salarial se da en todas las franjas de edad, en León en mayor medida que en la Comunidad y el país, pero se incrementa a partir de los 36 años, y sobre todo entre las mayores de 45 años. «La edad en la que se asumen responsabilidades de cuidados bien de hijos o de mayores».

Por otro lado, en la primavera del año pasado España batió el récord de mujeres trabajando: 10 millones. Una tendencia en la que León fue a la contra: ha perdido efectivos, femeninos y sobre todo masculinos.

El récord nacional se debió, según un informe de Funcas, «al inesperado empujón que supuso la pandemia», que impulsó el empleo en sectores muy feminizados, como la educación o la sanidad.

Mercado laboral

La incorporación de la mujer al mercado laboral comenzó a dispararse en la segunda mitad de los años 80, hasta el estallido de la Gran Recesión en 2008. Le siguió «una dramática destrucción del empleo, en el que los trabajos que ocupaban las mujeres resistieron mucho mejor las cornadas de la crisis». De hecho, el empleo femenino recuperó en el pais su nivel de 2008 once años después, mientras que la del masculino se demoró hasta 2024.

Una situación que no se refleja en León. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), desde el estallido de la crisis inmobiliaria el número de mujeres en activo ha descendido en 5.800; en casi 10.000 desde antes de la crisis. Una evolución inversa a la que refleja el análisis de Funcas. En el caso de los hombres el descenso ha sido más acusado en número: 19.600 activos por debajo de los de 2008, aunque con una ligera recuperación en el último año.

Tampoco la cifra de mujeres con un empleo registra en este momento una evolución positiva, ni respecto a la Gran Crisis ni al covid. El descalabro en el colectivo laboral masculino es mayúsculo. A comienzos de este año León tenía 1.400 puestos de trabajo ocupados por mujeres menos que a finales de 2008; y 3.500 menos que antes de la pandemia. En el caso de los varones son hoy 16.300 menos los puestos que ocupan que antes de la Gran Crisis, que les afectó especialmente al empleo masculino (construcción e industria); pero en ambos casos en el último año se aprecia una mejora en el número de trabajadores.

Polarizado

Lo que es innegable es que el mercado laboral está claramente polarizado. Las mujeres representan el 66% del empleo en educación, el 74% en sanidad, el 83% en residencias y el 80% en servicios sociales. Los cuatro sectores más feminizados, y cuyo nivel de empleo ha crecido alrededor de un 30% desde 2019. Por eso el 56% de los nuevos puestos de trabajo que se han creado desde el covid los ocupan mujeres.

En todo caso, señalan los expertos de Funcas, esto no ha librado al colectivo laboral femenino de la «desventaja que es la gran causa de todas las brechas de género: las tareas del hogar y los cuidados», señalan los analistas de Funcas.

Lo corrobora el último informe del Servicio Público de Empleo sobre el mercado laboral femenino en la provincia, la mayoría de las mujeres trabajan y demandan empleo en las actividades del sector servicios. La actividades en las que el colectivo femenino supera el 50% de los trabajadores son la de empleadores de personal doméstico, residencias, servicios sociales, sanidad, servicios a edificios, administrativos de oficina, educación, actividades jurídicas, comercio, restauración y Administración pública.

Los sectores en los que el número de afiliadas es mayor son comercio, sanidad, restauración, educación, Administración pública, servicios sociales, residencias, limpieza de edificios y administrativos.

Además, las ocupaciones que más contratan a las mujeres leonesas son los que tienen más temporalidad: casi el 90% en correos, y más del 80% en industria, auxiliares de enfermería, cuidados a otras personas y cajeras.

La brecha de género es discriminación. Prohibida desde hace décadas en la legislación, incentivada su superación en múltiples proyectos con sustanciosos fondos públicos, con una evolución cuestionable tanto en los aspectos ideológicos como en los sociales y económicos. Fácilmente cuantificable en la práctica, porque se traduce en merma salarial y de pensiones, trabajos más precarizados y con claro sesgo de género, pérdidas millonarias cuando se suman los años de demérito y por tanto pensiones y última etapa de la vida más empobrecida y vulnerable.

Los últimos informes abren una joven ventana a la esperanza: ellas están mejor formadas y acceden ya a trabajos cualificados. No a puestos directivos, ahí queda mucho por recorrer. Entre los menores de 25 años ellas son más y mejor preparadas. De ahí para arriba, todo es lastre y desventajas. A más edad, mayor perjuicio. La inmensa mayoría de las mujeres sigue sobreviviendo en una desigualdad incapaz de romper estereotipos y roles de género.

Los caminos de la preparación para el mercado laboral son un claro ejemplo, y el resultado de sistemas que se potencian, como la Formación Profesional, muestran evidencias claras. En León las alumnas son mayoría en los ciclos de FP de Imagen personal (89,47%); Textil y Confección (más del 61%); Comercio y Marketing (57%) y Administración y gestión (más del 54%); aunque sólo un 34% de los estudiantes de FP en la provincia son mujeres. El Electricidad y Electrónica el 99% de los alumnos son varones; más del 90% en Fabricación Mecánica; un 90% en Transporte y Mantenimiento de Vehículos y casi un 85% en Agraria.

Y es que, según un informe de CC OO de León, «la división sexual del trabajo, impulsada por estereotipos y roles de género, provoca que mujeres y hombres se concentren, mayoritariamente en determinados sectores y ocupaciones». Así, las mujeres están sobrerrepresentadas en trabajos relacionados con cuidados, educación, salud o servicios sociales; mientras que los hombres predominan en sectores como la tecnología, ingeniería o construcción.

Y esto tiene un reflejo claro en la becha salarial, porque las ocupadas por mujeres perciben sueldos menores. En todo caso, el análisis del sindicato advierte de la falta de transparencia en la política retributiva de las empresas, que provoca que esa diferencia se mantenga, porque dificulta identificar los puntos de la desigualdad.

Salario medio

El informe analiza los salarios en los sectores más representativos. En general los leoneses cobran menos que la media tanto autonómica como nacional, tanto los hombres como las mujeres. El salario medio masculino es de 24.635 euros, y el de las mujeres de 20.016, es decir, una media de 4.619 euros menos cada año cobran las mujeres, un 18,75% inferior. En 30 años, esa diferencia supone una pérdida de casi 139.000 euros.

Las diparidades van desde más del 30% de brecha salarial en los servicios a las empresas; 27,54% menos en agricultura y ganadería; 27,3% en comercio y transporte; 25% en información y comunicaciones; 23% en entidades financieras y aseguradoras; 17% menos en industria; 15% en servicios sociales o un 11% menos en construcción e inmobiliarias.

Un caso peculiar es el de las entidades financieras y aseguradoras, que en el caso de León tiene casi un 60% del total de empleo femenino, aunque las mujeres «siguen cobrando salarios significativamente más bajos que los hombres»; una situación parecida a la del sector de servicios a las empresas.

En resumen, en todos los sectores los hombres cobran más que las mujeres. En cantidades que, sumado el conjunto de la vida laboral, suponen diferencias muy sensibles, que se traducen además en unas pensiones de jubilación menores.

«Se condena a las mujeres a situaciones de pobreza, precariedad laboral, dependencia económica, e imposibilidad de acceder a determinados servicios como por ejemplo los créditos para emprender una actividad económica, o para el acceso a la vivienda», advierte CC OO. Que recuerda además que las mujeres realizan la mayor parte del trabajo en el hogar y el cuidado de las familias: «Son trabajos no visibilizados».

Y otro punto a tener en cuenta: la desigualdad salarial se da en todas las franjas de edad, en León en mayor medida que en la Comunidad y el país, pero se incrementa a partir de los 36 años, y sobre todo entre las mayores de 45 años. «La edad en la que se asumen responsabilidades de cuidados bien de hijos o de mayores».

Por otro lado, en la primavera del año pasado España batió el récord de mujeres trabajando: 10 millones. Una tendencia en la que León fue a la contra: ha perdido efectivos, femeninos y sobre todo masculinos.

El récord nacional se debió, según un informe de Funcas, «al inesperado empujón que supuso la pandemia», que impulsó el empleo en sectores muy feminizados, como la educación o la sanidad.

Mercado laboral

La incorporación de la mujer al mercado laboral comenzó a dispararse en la segunda mitad de los años 80, hasta el estallido de la Gran Recesión en 2008. Le siguió «una dramática destrucción del empleo, en el que los trabajos que ocupaban las mujeres resistieron mucho mejor las cornadas de la crisis». De hecho, el empleo femenino recuperó en el pais su nivel de 2008 once años después, mientras que la del masculino se demoró hasta 2024.

Una situación que no se refleja en León. Según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), desde el estallido de la crisis inmobiliaria el número de mujeres en activo ha descendido en 5.800; en casi 10.000 desde antes de la crisis. Una evolución inversa a la que refleja el análisis de Funcas. En el caso de los hombres el descenso ha sido más acusado en número: 19.600 activos por debajo de los de 2008, aunque con una ligera recuperación en el último año.

Tampoco la cifra de mujeres con un empleo registra en este momento una evolución positiva, ni respecto a la Gran Crisis ni al covid. El descalabro en el colectivo laboral masculino es mayúsculo. A comienzos de este año León tenía 1.400 puestos de trabajo ocupados por mujeres menos que a finales de 2008; y 3.500 menos que antes de la pandemia. En el caso de los varones son hoy 16.300 menos los puestos que ocupan que antes de la Gran Crisis, que les afectó especialmente al empleo masculino (construcción e industria); pero en ambos casos en el último año se aprecia una mejora en el número de trabajadores.

Polarizado

Lo que es innegable es que el mercado laboral está claramente polarizado. Las mujeres representan el 66% del empleo en educación, el 74% en sanidad, el 83% en residencias y el 80% en servicios sociales. Los cuatro sectores más feminizados, y cuyo nivel de empleo ha crecido alrededor de un 30% desde 2019. Por eso el 56% de los nuevos puestos de trabajo que se han creado desde el covid los ocupan mujeres.

En todo caso, señalan los expertos de Funcas, esto no ha librado al colectivo laboral femenino de la «desventaja que es la gran causa de todas las brechas de género: las tareas del hogar y los cuidados», señalan los analistas de Funcas.

Lo corrobora el último informe del Servicio Público de Empleo sobre el mercado laboral femenino en la provincia, la mayoría de las mujeres trabajan y demandan empleo en las actividades del sector servicios. La actividades en las que el colectivo femenino supera el 50% de los trabajadores son la de empleadores de personal doméstico, residencias, servicios sociales, sanidad, servicios a edificios, administrativos de oficina, educación, actividades jurídicas, comercio, restauración y Administración pública.

Los sectores en los que el número de afiliadas es mayor son comercio, sanidad, restauración, educación, Administración pública, servicios sociales, residencias, limpieza de edificios y administrativos.

Además, las ocupaciones en las que más se contrata a las mujeres leonesas son los que tienen más temporalidad: casi el 90% en correos, y más del 80% en industria, auxiliares de enfermería, cuidados a personas y cajeras.

La doble vulnerabilidad de los cuidados sin red familiar

No sólo lo evidencian los datos estadísticos de calidad del empleo, salarios y prestaciones, también las entidades que ejercen de red social para los casos, que crecen de forma alarmante, en los que todo el entramado laboral y administrativo se muestra insuficiente para atender necesidades básicas en una sociedad que debería sonrojarse con el aumento de la vulnerabilidad y los hogares empobrecidos. Cáritas denuncia que son los hogares con mujeres como sustentadoras principales los que muestran más desigualdad y exclusión. Un desamparo que viene sobre todo de la carencia de una red de apoyo familiar y social para atender a sus hijos o a sus mayores. El interminable drama de la violencia de género ofrece también en León cifras escalofriantes. Son 800 las mujeres que sobreviven bajo alerta policial, pero hay 7.000 víctimas en el último recuento.
tracking