León

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El mapa de necesidades ha cambiado. La pandemia trajo consigo pasillos más amplios, que unido a un surtido cada vez mayor, han provocado la vuelta de tuerca al modelo de supermercados. «Los clientes demandan más productos. Productos cero azúcar, bajo en grasa, para la gente intolerante a la lactosa, se están trabajando 1.000 referencias de alimentos sin gluten», añaden desde las grandes cadenas valencianas, gallegas y asturianas que se interesan en el alfoz.

Un cóctel que ha llevado a aumentar las superficies comerciales y a abrirlas en lugares despoblados de tiendas, como en el caso de Sariegos, donde abrió sus puertas en junio de 2022 un Lupa. El Ayuntamiento, para favorecer las compras a sus vecinos, cedió una parcela de 7.000 metros cuadrados de terreno dotacional que posee frente a la carretera de Caboalles, a la altura de la glorieta de enlace hacia Azadinos y el puente nuevo sobre el Bernesga. Una ubicación «apetecible», según entendió el equipo de Gobierno, para la cadena alimentaria que optara a la concesión, ya que por delante circulan a diario 9.000 vehículos. El pliego indicaba que los interesados debían construir una superficie comercial de 2.000 metros cuadrados con una zona de aparcamiento para un centenar de vehículos y pagar de inicio medio millón de euros para urbanizar la zona y un canon anual de 20.000 euros para una concesión de 45 años que servirán para realizar otras obras y proyectos en el municipio.

Los nuevos supermercados han venido para quedarse. En España, según el último informe sobre Distribución de Alimentación de Proximidad, existe un establecimiento de distribución alimentaria por cada 1.887 habitantes y se registra una densidad comercial de 309,6 metros cuadrados por cada 1.000 habitantes, «lo que indica que hay una demanda de este tipo de compra de proximidad». Una nueva ola por la alimentación.

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