Diario de León

Sergio Boixo: «Puedes ir a la vanguardia del conocimiento desde cualquier lugar del mundo»

El director de Computación Cuántica de Google alienta a los jóvenes a no ponerse límites en sus ambiciones, porque «la oportunidad de dedicarse a la ciencia se ha democratizado». Y en León «hay una nueva brecha de desarrollo con la tecnología»

Sergio Boixo compartió ayer con los alumnos de la Escuela de Ingenierías de la ULE su visión sobre la computación cuántica.

Sergio Boixo compartió ayer con los alumnos de la Escuela de Ingenierías de la ULE su visión sobre la computación cuántica.virginia morán

María Jesús Muñiz Prieto
León

Creado:

Actualizado:

Sergio Boixo Castrillo (León, 1973) lidera como director de Computación Cuántica del equipo de Google la investigación puntera llamada a cambiar el mundo. Sus logros en los últimos años son reconocidos internacionalmente, y lo más trascendente está aún por venir. El niño que correteaba por las calles de León, y apenas paraba para devorar libros, mantiene su vínculo con la ciudad, la provincia y su familia. Aunque hasta que no puso cara al hito histórico de lograr por primera vez la supremacía cuántica su talla científica era prácticamente desconocida en su tierra.

Los avances de Google en la carrera de la computación cuántica llevan su firma, rodeado de un equipo de excelencia que comenzó con tres personas y ahora crece cada vez más. Su crecimiento y experiencia como persona y como científico comienzan a convertirse en un referente para muchos jóvenes. También en la Universidad de León, que ha iniciado la tramitación para nombrarle doctor Honoris Causa y ayer le acogió como conferenciante. El talento y el entorno científico le vienen a Boixo de familia, de un abuelo veterinario que introdujo en León la inseminación artificial y una abuela entusiasta de dar clases de química; de un padre informático que aportó innovación al frente de los sistemas del Banco de España, de un tío director del Censyra,… La curiosidad es innata en él, y no sólo en el campo científico. De hecho, compaginó sus primeros estudios como ingeniero informático en Madrid con las carreras de Filosofía y Matemáticas, y tras unos años de trabajo como informático en banca en Alemania siguió alimentando su ansia de formación con un doctorado en física en el que se especializó en la Universidad de Nuevo México y en Barcelona. 

Ahí ya orientó sus estudios hacia la cuántica, entonces una disciplina que daba sus primeros pasos. «Ya hubo una primera revolución cuántica, de la que no suele hablarse, que trajo los semiconductores, chips, láseres,… Estamos en al segunda, aún en su nacimiento. La naturaleza funciona con las reglas de la mecánica cuántica, la luz del sol viene de fusión nuclear, la fotosíntesis,.. Con el ordenador cuántico pretendemos copiar cómo funciona la naturaleza. Y eso tendrá un enorme impacto por ejemplo en medicina, con fármacos más eficientes; o en energía limpia para coche eléctricos, fusión nuclear,… Hay problemas hoy imposibles de resolver con los ordenadores tradicionales, y que podemos resolver con la computación cuántica». 

El plazo para lograr los primeros logros no está lejos. «Somos optimistas, en los próximos cinco años veremos las primeras aplicaciones prácticas, y en una década tendremos el primer ordenador cuántico. Será aún para aplicaciones muy especiales». Boixo nunca ha perdido su vínculo con León, pero ahora pretende «cerrar el círculo. Soy de aquí, aquí pasé mis primeros años, he trabajado fuera y ahora vuelvo para fomentar la cooperación científica». 

Con un mensaje claro para los jóvenes leoneses. «Que no se pongan límites. Si tienen vocación científica, que la sigan, aunque es difícil y siempre hace falta más ayuda pública». Recuerda cómo él, con 17 años, pasó un verano en EE UU y fue a Harvard. «Iba con cierto miedo, pero aprendí sobre todo que la gente era como yo, no había grandes diferencias. Y las oportunidades están en todos los sitios». Más ahora, cuando «el acceso a la información es enorme. No sólo está internet, sino la inteligencia artificial. Es como tener un profesor, y eso hace que si tienes vocación, y estás dispuesto a dedicarle esfuerzo, puedes dedicarte a la ciencia y aspirar a trabajar en un nivel puntero. La oportunidad se ha democratizado enormemente». 

En su trayectoria científica llama la atención su precoz interés por la carrera de Filosofía. «Ahora sé que también tiene que ver con las reglas de mecánica cuántica que sigue la naturaleza, pero como no las observamos directamente parecen difíciles de entender. La filosofía rte ayuda a entender cosas que no estás percibiendo directamente con los sentidos. La historia de la filosofía es ir más allá de esa percepción directa. Eso me ha ayudado a entender las reglas cuánticas, pero sobre todo a tener una flexibilidad mental con la que convivir con todo ello». 

Una visión que lleva también a la relación entre los avances científicos y los valores de las personas. «Las revoluciones científicas tienen que estar al servicio de la humanidad. La técnica no tiene valores, se los dan las personas». Un análisis que extiende al ámbito de la formación. Respecto a la cada vez mayor especialización educativa para adaptarse a las necesidades del mercado laboral, señala que es tan importante como «la formación humanística y la flexibilidad. Yo entré en la ciencia por vocación, y por curiosidad científica. Cuando empecé mi doctorado en computación cuántica pensaba que no podrían dedicarme a esto. De hecho aún no existía el trabajo que hago hoy. Es bueno seguir esa curiosidad científica, pero las humanidades juegan también un papel muy importante». 

Una ambición investigadora que, insiste, puede iniciarse desde cualquier universidad. «La democratización del conocimiento y de las capacidades técnicas hace que, si tienes vocación y te esfuerzas, no haya límites. Puedes estar a la vanguardia del conocimiento desde cualquier lugar del mundo».

El futuro de León

Y León, dentro de los problemas que arrastra, ha dado pasos muy importantes en los últimos años y tiene un futuro que poner en valor. «León lleva décadas apostando por las tecnologías, con la Escuela de Ingenierías, por ejemplo, también con el Centro de Supercomputación, el Incibe,… Eso está en marcha y ha ido creciendo, atrayendo a empresas privadas y fomentando una nueva brecha de desarrollo para la provincia. Es importante seguir fomentando esas iniciativas, que además cada vez generan más oportunidades».

Una visión de futuro que no se olvida del legado histórico. «León es el Camino de Santiago, y ahora, con la apertura de las comunicaciones y la posibilidad del teletrabajo, hay cada vez más nómadas digitales. Sería interesante unir la filosofía que siempre ha tenido esta tierra de acoger a los peregrinos y extenderla a estos trabajadores nómadas, aprovechando las infraestructuras que ya están en marcha. Sin olvidar un patrimonio histórico y monumental único en el mundo, su cultura gastronómica,…» Un futuro en el que Sergio Boixo tiene mucho que aportar desde el equipo de Computación Cuántica de Google que dirige. «Cuando estudiaba informática salieron los primeros artículos sobre este tema, dedicarme a ello me llevó mucho tiempo. Ahorré dinero trabajando en Alemania y, meramente por vocación, entré en el doctorado de física. En ese momento parecía muy difícil desarrollar una carrera profesional haciendo un ordenador cuántico, sonaba a ciencia ficción. Y eso habla también de cuánto se ha avanzado. Ahora ya hemos demostrado que es posible, pero hace 20 aoñs sólo era teoría». Aún así siguió esa vocación, «al principio con más dificultad, pero he tenido la suerte de estar en el lugar adecuado y contribuir a que el ordenador cuántico sea posible». Aunque reconoce que «queda muchísimo trabajo por hacer». La competición entre distintas empresas y grupos de investigación por liderar esta nueva revolución es también una realidad. «Estamos al inicio de la computación cuántica, es una empresa muy difícil, con muchas barreras científicas y tecnológicas que tendremos que ir superando». Un mundo en el que Boixo considera un privilegio participar. «Me veo toda la vida dedicado a esto. Cuando comencé esta trayectoria seguía mi vocación, pero no sabía si iba a poder trabajar en ello. He tenido la suerte de estar en el momento adecuado en el lugar adecuado, y contribuir a que este avance sea posible». Era el momento en el que nacía la nueva revolución de la mano de la cuántica. «Espero poder seguir dedicándome a esto, y hacer realidad lo que hace veinte años pensábamos que era imposible».

«León lleva décadas apostando por las tecnologías, es un buen lugar para acoger a los nómadas digitales»«Hace 20 años la cuántica sonaba a ciencia ficción, pero en cinco años veremos los primeros resultados»

tracking