Diario de León

Nadie vio nunca jugar al póker a la acusada del caso de la burundanga

Los forenses declararán el jueves y la sospechosa el viernes; hoy y mañana es turno de testigos y policías

El letrado de la acusada, Carlos López, anima a su defendida.

El letrado de la acusada, Carlos López, anima a su defendida.ÁNGELOPEZ

Miguel Ángel Zamora
León

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La imagen de la delincuente fría y calculadora, que organizaba en prisión timbas de póker, se diluyó ayer a los efectos de la primera jornada del juicio que se sigue esta semana en la Audiencia Provincial de León por un caso de estafa y lesiones —además de robo con violencia- que se sigue contra una joven leonesa, para la que el Ministerio Fiscal propone algo más de 16 años de prisión por intoxicar con burundanga a cinco personas en siete ataques destinados a conseguir dinero con el que mantener un supuesto alto nivel de vida que ayer no evidenció.

Y lo hizo menos aún a la salida cuando una nube de cámaras se le echó encima al acabar la primera jornada de la vista. Sola. Asustada por el revuelto. Desesperada porque llegó en taxi pero no tenía quien fuera a recogerla a la hora de la salida. «¡Que me dejéis en paz, que no pienso hablar!!».

No concuerda mucho el aspecto exterior que dejó la investigada con lo que de ella dijeron los acusadores y sus testigos. «Era capaz de entrar en mi correo desde su móvil y mandar mails a mi nombre», relató la viuda del principal acreedor. 200.000 euros le llegó a entregar. «No teníamos ninguna intención de sacar beneficio de su afición al juego». Ni siquiera cuando la sospechosa les presentó un extracto bancario (falso) con un saldo a favor de la investigada de nueve millones de euros. «En nuestra casa nunca se ha jugado».

Su marido compareció post mortem. Como no prosperó la petición de la defensa de que no se diese por válido el testimonio de una persona fallecida, se reprodujo en sala su comparecencia en sede judicial. Incluida la parte en que él lloró ante la jueza. «Era como una hija nuestra. No entiendo por qué nos hizo esto», dijo el padre. «Le llamaba Papá Gemelo», dijo una de sus hijas. Las dos hermanas, amigas de la sospechosa, fueron víctimas de su estrategia.

Que pasaba por invitar a tomar una consumición a la persona 'diana', para anular su voluntad y quedarse con 20 euros, en el caso de un compañero de trabajo de su padre, con 600 en el caso de una amiga, con 9.000 por transferencia mientras estaba en la UCI en el caso de la víctima que cerró el turno de testificales de la mañana.

Obra en autos un manuscrito que da fe de una deuda supuesta de 12.000 euros en un caso y 13.000 en otro a favor de las hijas del empresario leonés que regentaba un céntrico establecimiento en la capital «por jugar al bingo», rezaba el documento. «Yo no sé qué hacía ese papel en ese móvil, no es mi letra», protestó una de las víctimas. «¿Por qué sabe que estaba en un móvil si no lo hemos dicho ni yo ni nadie?», replicó inteligente el letrado defensor. No hubo una respuesta satisfactoria porque en ese momento tuvo que poner paz el ponente.

La compañera sentimental de la acusada desconfió de ella en cuanto concatenó cabos sueltos. Jugaban en un equipo de fútbol de Benavente. «El móvil de mi hermana apareció roto primero porque dijo que se había puesto muy violenta (después de ingerir escopolamina) y que lo había tirado contra ella. Luego me di cuenta de que tenía tres o cuatro golpes y estaba roto a propósito».

La tesis de que anulaba funciones de los teléfonos que interceptaba a sus víctimas y de que les suprimía la app de Whatsapp para que no dejar pruebas, ganó peso gracias a varios testimonios. El de la acusada no llega hasta el viernes. Pidió declarar la última. Es la moda.

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