Villarig: «Todo lo que disfrutan hoy los médicos en su vida laboral y profesional pasó por mi mano»
Prosigue tras 27 años al frente del Colegio de Médicos de León porque aún tiene «ilusión, energía y compromiso», quedan «metas alcanzables» y muchos proyectos

Villarig lidera a los médicos desde Cesm, el Colegio de León y el Consejo autonómico.
— ¿Qué significa para usted revalidar el cargo tras 27 años?
— Es terminar la labor de representación y defensa del colectivo médico, porque probablemente ésta sea la última vez que me presento.
— ¿Ha sido acertado reunir en una misma persona varios cargos de representación?
— Sí, muy acertada. Si no hubiera pensado en la defensa integral del médico, nunca me habría presentado al Colegio de León. Llevaba un bagaje de 10 años al frente de Cesm y fui el primer presidente que también representaba al colectivo desde el sindicato, ahora hay varios. Cuando yo voy a hablar de algo con el consejero o el presidente de la comunidad no me ven como presidente del colegio, sino como todo lo que represento, al frente también del Consejo General de Colegios Médicos de CyL y como asesor del presidente y de la permanente del Consejo de Colegios de España. Con trabajo y movilizaciones hemos logrado muchas cosas. Luego la defensa integral ha sido muy positiva.
— ¿Qué logros destaca?
— El Payme, el patronato de huérfanos, la lucha contra las agresiones, el aumento de la hora de guardia, del complemento específico, de la productividad variable, el descanso por guardia remunerado, la exención de guardias para mayores de 55 años... Eso no es cuestión de un día. En la convención de Palma de 1999 propuse que se hiciera el Consejo de la Profesión con Facme (sociedades científicas), Cesm, el CGCOM y el Ministerio de Sanidad, porque tendría que haber un estatuto jurídico del médico. Hubiera sido un órgano integral del colectivo.
— ¿Cuál es el caballo de batalla actual?
— El Estatuto Marco y la jornada laboral. Estamos en negociaciones pero no nos llevan a buen puerto y la prueba es que el día 13 tenemos una jornada de huelga. El diálogo con Mónica García no es el que queremos ni muchísimo menos.
— Encontró el colegio con déficit económico. ¿Qué salud tiene ahora?
— Buena. Me lo encontré mal hasta el punto de que tuvimos problemas para pagar las nóminas el primer mes. Para llevar una organización hay que dedicarle tiempo y yo le he dedicado mi vida. Al gestionar los recursos pudimos reformar la sede de 1952 que estaba obsoleta. Hoy es referencia indudable en toda España. También adquirimos el local anexo. Gestionar es una obligación y todo se ha realizado sin una derrama a los colegiados. Hemos dado formación con acreditación de la Comisión Europea a mil médicos cada año y con 100 profesores; asesoría jurídica, seguro de asistencia en viajes gratuito (los únicos), seguros de vida y convenios como el de Funerarias, que dio réditos a los médicos y permitió un control de los procesos legales y sanitarios de los decesos, que no tenía nadie en España. Y los estudios demográficos para saber dónde faltan o hay exceso de médicos.
— ¿Qué le parecen las medidas que se están tomando para que el Bierzo no se ahogue?
— No es fácil, se une que los médicos no quieren ir y los problemas de la zona en los últimos 30 años. En ciertas especialidades, aunque se intente, hay problemas que solventar. La Consejería y el Gobierno autonómico están intentando que resulte atractivo ir al Bierzo. Dar incentivos, becar con hasta 4.000 € estudios fuera, flexibilizar los horarios en zonas rurales... todo eso es positivo, pero la fidelización debe hacerse en las zonas donde sea necesario, no donde los servicios están cubiertos. Y el Bierzo es una. Esperemos que dé resultado.
— En sus siete comicios, ¿alguna vez un médico había denunciado que le suplantaran?
— No, y que yo conozca no ha ocurrido en España. Le suplantaron como persona y su firma. Si se demuestra en el juzgado, las consecuencias pueden ser importantes para quien lo haya hecho.
— Para ganarle, ¿hay que buscar atajos?
— Creo que no. La legalidad está por encima de todo. Nos parece increíble que se haya podido suplantar, no tiene sentido, porque las elecciones se ajustan a los estatutos, que están refrendados por la asamblea del Colegio de Médicos de León, por los CGCOM de CyL y España y por la Consejería de Presidencia. Lo único que hace el Colegio en unas elecciones es convocarlas. En el caso de León, la junta electoral consideró que la otra candidatura no cumplía no sólo por la falsificación, sino por otras cinco razones. No entro ni salgo, ni pongo ni quito.
— Tras sus mil batallas en defensa del colectivo, ¿el cuerpo le sigue pidiendo acción?
— Mientras tenga fuerzas y ganas voy a seguir. Defender a los médicos en toda la extensión de la palabra ha sido mi vida y se ha conseguido con el trabajo de muchas otras personas. Todo lo que los médicos disfrutan hoy día en su vida laboral, económica y profesional, de una manera o de otra ha pasado por las manos del Colegio de León, el de CyL, Cesm y todas las organizaciones que yo represento y hemos tenido grandísimos éxitos, pero no terminan ahí. Esto sigue.
— Avance algún proyecto.
— Becas MIR, cursos de casos clínicos, premios a la investigación, asesoría fiscal para las declaraciones de la renta, apertura de una Agencia de Viajes y de otra Inmobiliaria para lograr las condiciones más beneficiosas a los médicos, y formación. Esta etapa no es una repetición sino una renovación. El Colegio tiene que estar a la vanguardia de la transformación digital, en la salud mental del médico, en la conciliación (que tenemos una vocalía), en defender a los jóvenes que empiezan con ilusión y necesidades y en el respeto a los mayores que tanto han dado a la profesión. Sé que queda mucho por hacer y por eso sigo aquí porque aún tengo ilusión, energía y compromiso. Hay metas alcanzables si las afrontamos con unión, visión y realismo. Me mueve el deseo de que el colegio siga siendo independiente, defensor de la profesión y cercano. Un espacio de todos donde el médico nunca se sienta solo.
— ¿Qué acciones tomó el colegio en la pandemia?
— Fue de los primeros que acudió a la vía judicial para obligar a las gerencias a dotar a los médicos de los medios necesarios para proteger sus vidas. Y se ganó.
— ¿Qué aportará la Facultad de Medicina a León y qué papel ha desempeñado usted?
— Hace 15 años, cuando el consejero Guisasola quiso aumentar el número de estudiantes de Medicina y Salamanca y Valladolid dijeron que no, yo pedí que se abriera en León. Que el Colegio de Médicos defienda en la figura de su presidente la facultad es lógico. Pero sólo hubo cortapisas. Menos las fuerzas sociales y alcaldes de León, las consejerías y la propia ULE no la querían hasta hace unos meses. Siempre hubo palos en las ruedas. Yo no he traído la Facultad de Medicina a León, lo que sí he hecho desde hace muchos años y últimamente más es todo lo que he podido y toda la influencia para que llegara a buen fin. Me alegro de que haya ocurrido. Va a ser bueno para la provincia.
— Usted no suele celebrar sus victorias, ¿por qué esta vez sí?
— Quizás porque pienso que tengo que decir lo que he hecho y lo que queda en este probable último mandato.