Scayle refuerza su papel tecnológico con un laboratorio de comunicación cuántica
La nueva apuesta se centrará en el desarrollo de infraestructuras cuánticas seguras
Editorial | En la vanguardia de la supercomputación

El corazón del centro es el gran supercomputador, conocido popularmente como Caléndula.
El Centro de Supercomputación ubicado en el Campus de Vegazana se ha convertido en los últimos años en el segundo más potente a nivel del país. Un avance que llega de la mano de las inversiones de la Junta y de su implicación en el ecosistema cuántico nacional, a través de Quatum Spain, además de diferentes iniciativas vinculadas a las tecnologías emergentes o la robótica. La última apuesta para Scayle, como se conoce a este centro autonómico, es seguir reforzando ese papel en el ámbito cuántico. Fuentes de la Consejería de Movilidad y Transformación Digital de Castilla y León remarcan que en esta línea se instalará un laboratorio de comunicaciones cuánticas (QKD) que contará con dos emuladores cuánticos de alto rendimiento integrados en el supercomputador leonés, el corazón del centro conocido a su vez como Caléndula.
La puesta en marcha del laboratorio en la fase inicial en la que se encuentra actualmente supone «un paso estratégico» y se centrará en el desarrollo de infraestructuras cuánticas seguras. Una iniciativa que consolidará al Centro de Supercomputación de Castilla y León como «un acto destacado» en las comunicaciones cuánticas y de ciberseguridad, desarrollos actuales básicos y estrictamente necesarios ante el avance tecnológico y el impulso actual de la computación cuántica, que ha roto los esquemas habituales de trabajo y de cifrado.
«El laboratorio de comunicaciones cuánticas, además de su función técnica, cumple un rol formativo esencial, al permitir que los equipos técnicos se familiaricen con el uso práctico de esta tecnología emergente», explican desde la consejería.
Scayle está inmerso activamente en el programa Quatum Spain, la Red Española de Supercomputación en la que participan las instituciones de investigación más punteras para la creación de la primera infraestructura de computación cuántica de España, explorando las aplicaciones de este nuevo paradigma computacional. Pero a mayores, lidera Q-Cayle, que en colaboración con las universidades públicas impulsa la investigación, innovación y transferencia en el ámbito de las comunicaciones cuánticas en Castilla y León .
Pero el Centro de Supercomputación de Castilla y León, actualmente alojado en el edificio Crai-Tic de la Universidad de León, es mucho más. También trabaja en el ámbito de la robótica, en el desarrollo de la infraestructura europea HPC (la computación de alto rendimiento y los cálculos complejos conocido como EuroCC) o el procesamiento del lenguaje natural, que lleva a cabo bajo el paraguas de Data Gems.
Un nuevo edificio y más posibilidades de crecimiento
La Junta de Castilla y León ha invertido 20 millones de euros de manera directa en los últimos cuatro años al Centro de Supercomputación. En el ejercicio 2024, además de la aportación anual que de un millón de euros, la administración autonómica aportó otros 6,2 millones de euros que ha permitido multiplicar por diez la capacidad de cálculo del supercomputador Caléndula, que ha alcanzado los 70.000 teraflops. Este salto es el que ha permitido colocar al centro como el segundo más potente de España, sólo por detrás del Mare Nostrum de Barcelon, el BSC nacional.«Este avance no es sólo una mejora técnica sino una verdadera revolución de capacidad científica, con aplicaciones que abarcan desde el desarrollo de fármacos y vacunas hasta la predición de incendios o el análisis genético», señalan fuentes de la Consejería de Movilidad y Transformación Digital, de donde depende administrativamente Scayle.La implicación de Caléndula en los proyectos vinculados a la computación cuántica y a las alternativas emergentes, junto con la prestación de servicios, también ha implicado una importante fuente de ingresos para el Centro de Supercomputación, que ha repercutido de forma positiva en la evolución económica de esta infraestructura. Todo ello se suma a que, en 2024, Scayle recibió una financiación de 4,8 millones de euros para inversiones enmarcadas en el Perte Chip, el Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica de Microelectrónica y Semiconductores. Un importe que actualmente se está ejecutando y que ha sido complementado por una cuantía superior al millón de euros por parte de la propia Junta de Castilla y León.Desde la consejería inciden que uno de los principales objetivos de Scaule está seguir incrementando la colaboración con universidades, empresas y otras entidades para que toda la sociedad castellana y la leonesa puedan afrontar los nuevos desafíos que arrastra la el ámbito de la digitalización y la ciencia de datos y reforzar ese papel de servicio que se ofrece desde las intalaciones de la Universidad de León.